SAN BARTOLOMÉ

Relicario con los restos humanos de San Bartolomé. Iglesia dedicada al Apóstol en la Isla Tiberina (Roma).

Cantamos en la Santa Misa:”Tu palabra me da vida, confío en Ti, Señor” y, a veces, lo decimos sin darnos cuenta de que es justamente en la palabra de Dios, que eso es el Evangelio, donde encontramos una vida que nunca acabará y que es la vida eterna.

El evangelio de la misa de la fiesta de San Bartolomé, ¡qué bonito es! (Cfr. Jn 1, 45-51). Nos hace primero la presentación de un amigo bueno que es Felipe. Él ha encontrado a Jesús y ese conocimiento le ha llegado al alma. Trata por todos los medios de que su amigo Bartolomé también le conozca. Eso es justamente el apostolado. Querer dar a los demás todo lo que a nosotros nos ayuda para ser mejores y vivir más cerca de Dios.
¿Nos parecemos a Felipe? ¿Somos amigos como lo es él?

Bartolomé no quiere ir a ver a Jesús porque, quizás tenga prejuicios racistas. ¿De Nazaret puede salir algo bueno? Felipe no se cansa y le contesta: ”Ven y verás”. Jesús, al verlo, hace uno de los elogios más grandes que se puede decir de una persona: “Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño”. Ante la pregunta de desconcierto del que será su discípulo -“¿de qué me conoces?-, la respuesta de Jesús es especialmente humana y clarificadora: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.

Jesús se fija de una manera particular porque en él no había engaño; era sincero. La sinceridad ya vemos que nos hace agradables a Dios, pero también los hombres estamos necesitados de poder fiarnos unos de otros.
La sinceridad con Dios la necesitamos, sobre todo, cuando nos confesamos. ¡Cómo no nos percatamos de que si Dios nos va perdonando los pecados en esta vida, menos cuentas tendremos que rendir al final! ¡Qué paz de sabernos perdonados! Preparamos con cuidado los viajes y el último, del que no se retorna, lo descuidamos.

El día de las fiestas de los santos deberíamos aprovecharlos mucho más. Santa Teresa de Jesús decía: ”En las fiestas de los santos, piense sus virtudes y pida al Señor se las dé” ¡Qué bonitos consejos para seguir fielmente! Si le pedimos a Dios que seamos sinceros con Él, con los demás y también con nosotros mismos, en el día de San Bartolomé, de verdad que celebraremos bien su fiesta.

ISABEL JAVIER

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