PROFESORA AUSTRALIANA EN TUI, TRAS LAS HUELLAS DEL P. SALVADO

28 enero, 2016

Anna Haebich, profesora distinguida de la “Curtin Univesity (Perth, Australia), facultad de Humanidades, fue invitada a dar el 28 de enero una conferencia en el Consello de la Cultura Galega (Santiago de Compostela) sobre “La interpretación musical de Salvado y los aborígenes de Nueva Nursia”. El tema de la disertación es fruto de la última investigación acerca de “La música de los niños en misión de Nueva Nursia”, un artículo publicado por la profesora Haebich en la revista “New Norcia Studies”.

La conferencia estaba enmarcada en el acto de la presentación del libro de las actas de las conferencias pronunciadas con motivo de la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Rosendo Salvado (1914-2014), publicadas por el “Consello da Cultura Galega” en inglés y gallego con el título “Rosendo Salvado e o mundo aborixe de Australia. El monje benedictino, Rosendo Salvado, fundador de la población de Nueva Nursia (Perth, Australia Occidental), nació en Tui el 1 de marzo de 1814 y falleció en Roma el 29 de diciembre de 1900.

La profesora de la universidad John Curtin ha manifestado que sentía un vivo deseo de conocer Tui, por ser la ciudad natal del P. Salvado, y consideró que su visita a Santiago era una ocasión extraordinaria. Este anhelo se lo manifestó a los miembros del Consello que pusieron los medios para complacerla. Contactaron con Archivo Histórico Diocesano para fijar el día y el programa que se explica a continuación.

Miguel Ángel Capón, María José González, Marisa Díaz-Fierros, Anna Haebich, Rosa Velasco y Avelino Bouzón.

Miguel Ángel Capón, María José González, Marisa Díaz-Fierros, Anna Haebich, Rosa Velasco y Avelino Bouzón.

A las 11 h del 27 de enero de 2016 tuvo lugar la recepción en el Concello por el teniente de alcalde, Miguel Ángel Capón, y la concejala de Cultura, María José González. Acompañaba a Anna Haebich la profesora Marisa Díaz-Fierros, también acudió a la cita la profesora de inglés Rosa Velasco y el director del Archivo de la catedral Avelino Bouzón. Tras los saludos y presentaciones en el hall del Concello, nos dirigimos al salón de plenos donde vimos el retrato del P. Salvado pintado por Ricardo Eduardo Padín y el cuadro en madera con el Víctor. Añadiendo que la abuela de su yerno fue una de las niñas aborígenes acogidas por el P. Rosendo Salvado en la escuela de la misión de Nueva Nursia.

 

Después nos reunimos en la sala que está a los pies del salón plenos, donde el teniente de alcalde dio la bienvenida a la profesora Haebich y la concejala de Cultura la obsequió con el libro de “Eurocidade” y un cuadro de Tui. A continuación, la profesora Haebich manifestó que se sentía muy satisfecha de tener esta oportunidad de visitar Tui, la tierra natal del evangelizador de los aborígenes australianos.

Luego nos dirigimos a la catedral, donde la profesora admiró la monumentalidad del tempo, sus retablos, el claustro y las panorámicas impactantes desde el torreón de Sotomayor. En el Archivo quedó maravillada con las fotos originales de Nueva Nursia, hechas por Santos Salvado; especial impacto le causaron las cartas del obispos Rosendo Salvado, que Rosa Velasco leía y traducía simultáneamente al inglés para que la profesora Haebich percibiera su contenido. Los elogios al genio artístico y dotes de humanidad del P. Salvado se repitieron mil veces.

La profesora Marisa Díaz-Fierros entregó al archivero, Avelino Bouzón, dos ejemplares de las actas del bicentenario. El responsable del Archivo le pidió a la profesora Ana Haebich que escribiera una dedicatoria para quedase constancia histórica de su estancia en Tui y más concretamente en el Archivo. En el ejemplar del Archivo escribió: “En recuerdo de un día pasado aquí en el archivo catedralicio, aprendiendo sobre Rosendo Salvado y su misión en Nueva Norcia. Muchas gracias [firma]”.  En el volumen regalado al director anotó esta otra dedicatoria: “Con mi mejor recuerdo de un día ‘espectacular’ con el Archivero de la Catedral. Mi cariñoso recuerdo”.

En las inmediaciones de la catedral almorzamos unas tazas bien calientes de caldo gallego para mitigar el frío y un delicioso lenguado. A las 16,15, las ilustres visitantes, las profesoras Haebich y Díaz-Fierros, partieron en dirección al monasterio benedictino de Trasmañó (Redondela). Allí se conservan interesantes recuerdos de Nueva Nursia que legó fray Santos Salvado, a su muerte en 1894, a dicho monasterio entonces ubicado en a A Guarda, y del que había sido capellán tras el regreso en 1879, casi ciego, de la misión australiana, donde había colaborado con su hermano Rosendo durante 11 años


ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN LA CATEDRAL DE TUI

28 noviembre, 2015

El obispo de Tui-Vigo presidirá la Misa de los 790 años de la dedicación

Avelino Bouzón Gallego

Canónigo Archivero de la catedral de Tui

 

El martes 1 de diciembre, a las 12 horas, el obispo D. Luis Quinteiro Fiuza presidirá la Misa que se celebra para conmemorar la dedicación al culto del templo catedralicio tudense. En 1225, el 30 de noviembre, fiesta de san Andrés apóstol, el obispo Esteban Egea presidió la solemne celebración litúrgica de la consagración de la catedral de Tui. El mismo prelado estableció perpetuar la conmemoración anual de la dedicación el primero de diciembre, para respetar el día dedicado a la memoria del apóstol martirizado en la cruz en forma de aspa. Por lo tanto, el 30 de noviembre de este año se cumple el 790 aniversario de la primera apertura de las puertas de la catedral para las celebraciones de las ceremonias sagradas.

Maqueta de Feliciano Figueroa Alonso

Maqueta de Feliciano Figueroa Alonso. Sita en sala capitular del s. XII.

El domingo 13 de diciembre, a las 5 de la tarde, se inaugurará el Jubileo de la Misericordia con el rito de la apertura de la puerta principal de la catedral de Tui. El Año Santo de la Misericordia fue convocado por el papa Francisco con la bula “Misericordiae vultus” (el rostro de la misericordia, 11 de abril de 2015). El papa comenzará el Jubileo de la Misericordia abriendo la puerta santa de la basílica del Vaticano el 8 de diciembre, y sucesivamente abrirá las puertas santas de otras basílicas romanas. El Año de la Misericordia concluirá el 20 de noviembre de 2016, solemnidad de Cristo Rey del Universo.

La catedral de Tui es el primer templo de la diócesis, la sede propia del obispo y la madre de todas las iglesias de la diócesis de Tui-Vigo. El obispo, sucesor de los apóstoles, tiene aquí su sede o silla para la enseñanza del pueblo cristiano, y también el altar donde preside la eucaristía. El culto es la función primordial de la catedral, pero también tiene como finalidad principal la caridad y la promoción humana de los fieles, convirtiéndose en un lugar privilegiado de encuentro entre Dios y los hombres.

D_ Luis Obispo 2

Otra singularidad de la sede del obispo es su dimensión artística y monumental, pues se trata de un edificio muy notable, con una ubicación extraordinaria, cuyos orígenes se remontan al siglo XII. Conservo un vivo recuerdo de lo que hace ya varios años me sucedió en Madrid. Precisaba hacer una consulta en la Biblioteca Nacional. La señora de la recepción observó que en la ficha que cubrí para acceder a la sala de investigadores había escrito Tui en la casilla de mi  domicilio, entonces me preguntó: “¿Vive usted en Tui?”. “Sí”, le respondí. “Qué catedral tan preciosa tienen allí”, repuso la señora. Luego nos detuvimos unos momentos a conversar sobre las excelencias del templo tudense y su entorno. Realmente, la catedral de Tui es espléndida, y soberbia es su ubicación. Lo sabemos los lugareños y lo aprecian los foráneos que la visitan.


NUEVO LICENCIADO EN TEOLOGÍA PASTORAL

20 octubre, 2015

Avelino Bouzón Gallego

Archivero de la catedral de Tui

 

En la tarde radiante del 20 de octubre del presente año, el Rvdo. D. Juan Luis Martínez Diz ha conseguido el título de licenciado en Teología Pastoral en el Centro Regional de Braga, asociado a la Universidad Católica Portuguesa (UCP). Don Juan Luis es natural de Randufe (Tui), y hace menos de un año fue nombrado párroco de las tres feligresías siguientes: San Salvador y Santo Estevo de Budiño y San Mamede de Guillarei.

Eran las 15,05 horas en Portugal (16,05 horas en España) cuando en el enorme edificio que ocupa la Facultad de Teología, sita en la “Rúa Margarida” de la ciudad de Braga, el candidato a licenciado presentó su disertación sobre “San Martín de Dumio. Una Pastoral Actual” ante el tribunal formado por el presidente D. José de Silva Lima, profesor de Teología Pastoral, el censor D. José Marques, profesor de Historia, y el orientador D. José Paulo Leite Abreu, profesor de Teología y Deán de la sede metropolitana de Braga. Asistieron al acto de la disertación académica D. Manuel Joaquín de Santiago González, D. Carlos Carrasco Guerrero, D. Manuel Bodes García, D. Avelino Bouzón Gallego y algunos seglares.

 

Tribunal, de izquierda a derecha, los profesores: José Puaulo Leite, José de Silva y José Marques

Tribunal de profesores, de izquierda a derecha: José Paulo Leite, José de Silva y José Marques.

Antes de iniciar la exposición de su trabajo escrito, el ponente saludó al tribunal y a todos los asistentes, e inmediatamente indicó que la iniciativa de la realización de sus estudios en la UCP había partido del obispo D. Luis Quinteiro Fiuza, quien en una entrevista por motivos nada académicos le sugirió que estudiase Pastoral en “el país vecino”, es decir, Portugal.

A continuación, D. Juan Luis manifestó que la elección de San Martín de Dumio, un obispo “olvidado” del siglo VI, como trabajo de licenciatura, “fue simplemente por obediencia”. Añadió el ponente: “Cuando fui a exponer a D. Luis [obispo de Tui-Vigo] que había terminado las asignaturas finales y que debía elegir un tema para el trabajo final, no lo dudó: ‘yo te diría que lo hagas sobre San Martín de Dumio’”.

Después de la introducción, el candidato explicó el contenido de los cuatro capítulos en los que ha estructurado la tesina. La primera parte trata del “Contexto histórico”, donde analiza la situación de la “Gallaecia Romana” y el reino de los suevos tal como lo encontró San Martín el Dumiense: “un reino agónico y dividido”.

En el segundo capítulo desarrolla la “Biografía de San Martín de Dumio”, un panonio con excelente formación cultural, consagrado obispo en abril de 556 (aunque los historiadores no concuerdan en la datación) y que en 570 fue nombrado arzobispo de Braga. Falleció el 20 de marzo del año 579, y su fiesta se celebra en la diócesis bracarense el 22 de octubre.

El tercer capítulo lleva por título “Corpus Martiniano”, es el más extenso. En él analiza sus escritos, dedicando especial atención a “De correctione rusticorum”, la obra más importante y extensa. D. Juan Luis destaca la originalidad y unicidad de los escritos del Dumiense, así como la gran variedad de temas que trata y lo asequible de su estilo, sencillo y compendioso.

El “Oficio Pastoral” se explica en el cuarto y último capítulo. Según el candidato, “el más esperado”. En este apartado testimonia que la pastoral de San Martín es “encarnada, no de despacho”, y cita el canon primero del Concilio II de Braga (junio de 572), presidido por el santo arzobispo: “Plugo a los obispos y convino que recorriendo cada una de las iglesias de su diócesis, primeramente examinen a los clérigos acerca de la forma que tienen de bautizar y de celebrar la Misa y de cómo ejercen cualquier otro oficio en la iglesia […]; otro día, reunidos los feligreses de la propia Iglesia, enséñenles a huir de los errores de los ídolos y de las diversas culpas graves, esto es, de los homicidios, adulterios, perjurios, falso testimonio y demás pecados mortales, y lo que no quieran que se les haga, no lo hagan ellos a otros”. El candidato a licenciado finalizó su disertación con estas palabras: “Su pastoral [la de San Martín de Dumio] fue una acción pensada, meditada, rezada, reflexionada sinodalmente y asumida por él mismo y los demás colaboradores”.

 

Tras la disertación: Juan Luis, los profesores José Paulo Leite, José Marques y José de Silva

Tras la disertación: Juan Luis, los profesores José Paulo Leite, José Marques y José de Silva

Advierte el disertador que no le parece apropiado calificar a San Martín de Dumio como “Apóstol de los Suevos”, pues sus orientaciones pastorales y el contenido de sus escritos a la vez que tienen la intención concreta de iluminar la realidad más cercana, también reflejan una dimensión más bien católica, dirigiéndose a los obispos, a los monjes, a los reyes y a las personas rústicas, sin excluir a nadie. Por eso, el ponente considera que es más válido el título genérico de “Apóstol de la Gallaecia del siglo VI”.

Al cronista le ha satisfecho particularmente que D. Juan Luis haya mencionado a fray Rosendo Salvado, aludiendo a la celebración del II Centenario de su Nacimiento en 2014, para establecer un paralelismo con el Dumiense. Lo expresa de este modo: “Todos los grandes evangelizadores han sido al mismo tiempo grandes humanistas, preocupados por las condiciones de vida y potenciadores de las realidades temporales”. Es decir, el arzobispo de Braga, en el siglo VI, y el obispo Salvado, abad de Nueva Nursia (Australia), en la segunda mitad del siglo XIX, desarrollaron respectivamente una evangelización integral que comprendía la promoción humana y social, a la vez que el progreso de la calidad de vida interior, moral y espiritual.

Seguidamente el presidente del tribunal dio la palabra al Dr. D. José Marques, ilustre profesor, natural de Melgaço, y muy apreciado amigo del autor de esta crónica. El profesor Marques valoró muy positivamente el trabajo de la tesina, advirtiendo que la temática era demasiado extensa, a la vez que aportó un buen número de sugerencias precisas sobre datación, la división parroquial que ilustró con la copia de un mapa y el orden de las citas probatorias.

Por último, el profesor orientador, Dr. D. José Paulo Leite, resaltó el equilibrio conseguido por el alumno entre los dos brazos del trabajo, el brazo histórico y el pastoral; si bien, aludiendo a las indicaciones del profesor Marques, señaló que podría haberse ampliado un poco más la parte histórica para lograr un mayor equilibrio. Finalizó diciendo que, aunque perfeccionable, es un trabajo fantástico con un aparato crítico muy estimable.

Tras un caluroso aplauso, el tribunal se retiró a deliberar. Después de unos momentos de expectación, el presidente comunicó que la calificación final era de 17 puntos sobre un total de 20. La sesión académica de la tarde otoñal concluyó con felicitaciones reiteradas al nuevo licenciado en Teología Pastoral, especializado y capacitado para transmitir la innovadora obra de evangelización llevada a cabo por San Martín de Dumio, Apóstol de la Gallaecia en el siglo VI.

 


VIRGEN DEL CAMINO

23 julio, 2015

Virgen de la Leche

Avelino Bouzón Gallego

Canónigo archivero de la catedral de Tui

 

La representación de la Virgen de la Leche, la Virgen madre lactante, aparece en la plenitud del gótico, hacia finales del siglo XV. La Madre que gustosamente asentada en un sencillo trono da el pecho a su Hijo entre delicadas muestras de ternura, abandona los rasgos netamente góticos y pasa a ser la Virgen “galactotrofusa” y renacentista, plena y efectiva. La imagen de la Virgen del Camino, tallada en granito policromado, da de mamar a su Hijo ofreciéndole el pecho izquierdo, mientras que su mano derecha sostiene una fruta (una pera o una manzana), detalle alegórico que se opone a la manzana del paraíso terrenal, símbolo de la tentación de Eva.

Virgen del Camino de Rebordáns

Virgen del Camino de Rebordáns

 

Desde el comienzo del cristianismo ha habido una especial devoción a las Vírgenes de la Leche o a la misma Leche de la Virgen. Incluso existía el rito de dar a los neófitos, o sea a los recién bautizados, leche con miel. A esto se le daba el nombre de “Leche de la Virgen”. Es la explicación que hay que dar a las reliquias conocidas bajo el nombre de “Leche de la Virgen o de la Madre de Dios” (cf. Arca Santa de Oviedo).

El pueblo cristiano ha tenido siempre una especial predilección por las actitudes maternas en lo religioso y ésta es una de las más significativas y relevantes. A partir de los siglos XV y XVI este tipo de devociones se ha popularizado. Inicialmente aparecen las imágenes de la Virgen de pie, dando el pecho a su Hijo. Son una variante de la Virgen “hodegetria” bizantina con detalles de “eleusa” o “eleousa”, es decir las caricias de la Madre al Hijo o del Hijo a la Madre (“Vírgenes Eleusas”), cuyo momento más trascendente de ternura es el acto maternal de amamantar al hijo.

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El tema de la Virgen Lactante excitó poderosamente la atención piadosa de los fieles y la inventiva de los artistas que la rodearon de gran suntuosidad. La escena muestra la estrecha relación que existe entre ambos, el fuerte vínculo que los une como madre e hijo, y que se denomina teológicamente “Theotokos” (condición de María como madre de Dios). La función de esta composición es presentar a los fieles a María como madre de todos los cristianos, identificada con la Iglesia. Se representa de este modo la plenitud del amor entre Dios y el hombre, un amor cuya culminación sólo se puede alcanzar en el seno de la Iglesia, uno de cuyos atributos es “Madre”.

Este tipo de imágenes, “hodegetria” y “eleusa”, son la síntesis de dos corrientes artísticas. Por un lado las Vírgenes de la Leche orientales y por otro la actitud de las Vírgenes matronas flamencas “que nos muestran unas esculturas muy opulentas con ropajes ampulosos y abultados, con las violentas angulaciones típicas de la escultura hispano-flamenca” (F. J. Mogollón).

No entramos en la consideración de las representaciones de las Vírgenes románicas del siglo XII que presentan a la Madre sentada, en actitud frontal, mostrando al Niño en sus brazos. Las típicas Vírgenes de Majestad, derivadas de la “Teótocos” (Theotokos) bizantina, se imponen durante el románico y son monumentos de teología, arte e historia.

Debemos de situarnos en el gótico, cuando aparece una Virgen más humanizada, más esbelta y en consecuencia, más acorde con el nuevo gusto por una mayor verticalidad y elevación. Sin negar la influencia de unos estilos en otros, será con el gótico cuando comienza a gestarse el camino hacia las Vírgenes de la Leche.

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De este estilo y características es la hermosa y entrañable imagen de la Virgen del Camino, talla de muy avanzado el siglo XV, con ademán de amor a la vida que orienta a un nuevo “renacer” y pasa directamente a la veneración de la maternidad, de tal manera que las madres que se sacrifican por sus hijos transforman su ciudad y su comarca. De ahí que la Virgen de la Leche o de la Buena Lecha sea venerada como patrono de los matrimonios que desean tener hijos. Como ya se dijo antes, la figura de María más humanizada, consecuencia de representarse más madre, posiblemente derive de la Virgen “hodegetria” del arte bizantino, pues la palabra griega “odighitria” significa “la que enseña el camino”.


LIBRO SOBRE LA ZARZUELA “LA VIRGEN DE LA ROCA”

26 mayo, 2015

El sábado 11 de abril último, en la Capitanía Marítima de Baiona se presentó el libro “La Virgen de la Roca. Apropósito lírico-dramático en un acto y tres cuadros”. Se trata de una edición crítica del libreto escrito por José María Barreiro y de la música compuesta por el sacerdote D. Ángel Rodulfo. Los autores de la edición crítica son los musicólogos Javier Jurado y María Reinero.

Javier Jurado nació en Córdoba y se doctoró en la Universidade da Coruña con la tesis “A lenda de Montelongo: a zarzuela galega como manifestación cultural multidisciplinar na conformación do nacionalismo galego”. Escribió varios libros y numerosos artículos relacionados con los campos de la pedagogía musical y de la musicología. Imparte clases en el Conservatorio Superior de Música de Vigo.

La musicóloga María Reinero es natural de Nigrán y obtuvo la licenciatura en la Universidad de Oviedo. Se ha especializado en la edición de partituras, sobre todo de la música española del siglo XIX. En la actualidad, conjuga su labor como investigadora con la docencia de música y con la faceta interpretativa de violonchelista en diferentes agrupaciones de cámara.

La obra “La Virgen de la Roca”, de 163 páginas, está editada por “Ideamúsica” (Madrid 2015) y consta de una extensa y muy interesante “Introducción” (de la página 13 a la 85) donde se dice que “El Apropósito lírico La Virgen de la Roca, con música del clérigo baionés Ángel Rodulfo, sobre libro de su paisano José María Barreiro, se estrenó en septiembre de 1910 en Baiona”. De allí pasó a varias capitales gallegas, se representó en el Teatro Real de Madrid e incluso llegó a Latinoamérica.

Portada de la obra musical conservada en el Archivo Musical de la catedral de Tui

Portada de la obra musical conservada en el Archivo Musical de la catedral de Tui

La finalidad de la zarzuela era recaudar fondos para financiar la construcción del monumento ideado por el arquitecto porriñés Antonio Palacios e impulsado por el empresario Laureano Salgado, nacido en Caldas de Reis y responsable de la electrificación del Val Miñor. La luz eléctrica llegó a Baiona el 31 de mayo de 1908. Con criterio didáctico se define el “Apropósito” como “una obra teatral en uno o dos actos y con o sin música”.

En la página 14 se expone el contenido de “El libreto”. La joven Carmela de Baredo está a punto de casarse con Perucho, quien organiza una fiesta en su propia casa el día de la romería en honor la Virgen. Otro pretendiente de Carmela, Juan de Otero, trata de impedir la fiesta, lo que desencadena una pelea violenta en el monte de San Roque. Cuando Juan va a asestar el golpe mortal a Perucho aparece la Virgen de la Roca, a la que había invocado Carmela, y transforma lo trágico del momento en una fiesta de todo el pueblo.

A continuación los autores presentan la parte musical de la obra que consta de “Preludio, Coro de aldeanas, el Intermedio “Lembranzas”, dos Coros internos y Salve final”. A partir de la página 22 hasta la 40 resumen la biografía de D. Ángel Rodulfo y su producción musical.

La segunda parte del libro, de la página 86 a la 111, comprende la “Transcripción del libreto”, indicando que el “Apropósito lírico-dramático”, en tres cuadros y en verso, fue “estrenado en el Teatro Zorrilla de Bayona, la tarde del día 18 de septiembre del año 1910, en honor a la Excma. Sra. Duquesa de la Conquista, representante de S. M. la Reina Victoria, en el memorable acto de colocar la primera piedra del monumento a la Virgen en el monte de San Roque” (p. 86).

La última parte (de la página 113 a la 145) muestra la copia de las “Partituras” musicales, seguidas de las fuentes bibliográficas y los índices. Como dicen los autores en el capítulo de “Agradecimientos” (página 9 y siguiente), las partituras de la zarzuela “La Virgen de la Roca” se conservan en el Archivo Histórico Diocesano, albergado en la catedral de Tui. Nos alegramos y felicitamos de corazón a los profesores Javier Jurado y María Reinero por la obra publicada, que a todos nos hace más entrañable el monumento baionés de la Virgen de la Roca.


En recuerdo de Don José

4 abril, 2015

Un ejemplo para todos

El viernes santo, de madrugada, falleció el muy querido sacerdote D. José Álvarez Gil, canónigo emérito de la Santa Iglesia Catedral de Tui-Vigo, adscrito a la parroquia de O Sagrario da Catedral de Tui y capellán de la Residencia San Telmo. Había cumplido el 21 de enero 89 años.

Don José nació el 21 de enero de 1926 en la feligresía de Santa María de Oroso (A Cañiza) en el seno de una familia profundamente cristiana. Cursó los 12 años de latinidad y de estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Tui, y fue ordenado sacerdote en Vigo el 25 de junio de 1950. Primeramente recibió el encargo pastoral de las parroquias de San Xoán de Cerdeira (As Neves) y de San Cibrán de Ribarteme, el 1 de octubre de 1950. El 29 de octubre de 1953 fue nombrado párroco de Santa María de Quines (Melón). Entonces la parroquia de Quines pertenecía a la diócesis de Tui con otras 14 de la comarca del Ribeiro, que pasaron a la diócesis de Ourense por Decreto de la Nunciatura del 7 de marzo de 1955. Ese mismo año, a D. José lo nombraron párroco de San Xurxo de Ribadetea (Ponteareas) y el 7 de octubre de 1967 también le encargaron de San Salvador de Padróns; en 1970 fue elegido arcipreste de Ribadetea, formado en aquella época por nueve parroquias. El 21 de septiembre 1970 le nombraron ecónomo de Santa Teresa de Xesús de A Cañiza y encargado de San Sebastián das Achas, hasta que el 7 de diciembre de 1977 fue adscrito a la parroquia de O Sagrario de Tui y nombrado también capellán de las religiosas clarisas de Tui (las Encerradas). Por último, el 5 de enero de 2000 fue distinguido con la dignidad de canónigo de la S. I. Catedral de Tui.

D. José en primera fila, 2º por la izquierda (Tui, Doroteas, 14 marzo 2012).

D. José en primera fila, 2º por la izquierda (Tui, Doroteas, 14 marzo 2012).

Hace 15 años, D. José padeció una grave enfermedad del intestino grueso que superó con una exitosa operación quirúrgica; ahora, hace dos semanas, fue sometido a una nueva intervención pero esta vez no superó la prueba, pues el Señor de la Vida quiso tenerlo con Él el mismo día que se conmemora la muerte del Redentor de los hombres, el Viernes Santo, pocos horas antes de celebrase la representación del Encuentro delante de la catedral de Tui, en la plaza de San Fernando.

Cuando se extendió entre los parroquianos tudenses el rumor de la situación crítica de la salud de D. José, a causa de la fístula producida en el curso posoperatorio, alguien me dijo: “era el sacerdote que más confesaba en Tui”. Tan pronto como corrió la noticia de su fallecimiento, un compañero me puso un WhatsApp con estas palabras “es un ejemplo para todos nosotros”. Todo lo que se puede afirmar de su buena hombría, su cariño y su generosidad está contenido en la respuesta que dio a Eva González cuando en la entrevista publicada en el Faro de Vigo (26 julio 2000) con motivo de sus bodas de oro sacerdotales, a la pregunta de si la imagen de conciliador que reflejaba era el rasgo predominante de su vida, él respondió: “No soy ni he sido nunca polémico. No me gusta la confrontación ni la polémica. Valoro como fundamental en mi condición de sacerdote el trato amistoso y cordial, la capacidad de escucha y espera”.


RETAZOS HISTÓRICOS DE TUI Y EVOCACIÓN DE LAS FIESTAS DE SAN TELMO

2 abril, 2015

Entrevista a la familia Vidal y Moldes

Avelino Bouzón Gallego. Canónigo archivero de la catedral de Tui

 

El sábado 27 de septiembre de 2014, a las 12 horas, me recibió en su casa solariega de Seijas 14 Miguel Ángel Vidal Álvarez y su esposa Ana Dolores Moldes Martínez (Rula). Ana nació el 7 de abril de 1935, frente al otrora cuartel de Santo Domingo. Miguel Ángel estrena los 84 el 15 de noviembre, nació en 1931, tiene una memoria excelente y gran dinamismo, aunque está un poco duro de oído. El sábado 4 de octubre, a las 12,30, volví a verme con ellos para revisar el texto de la entrevista que se ofrece a continuación.

Casa de Miguel

Casa de Miguel y Ana (Rula), en el centro, flanqueados por el nieto Miguel y la hija Genoveva Vidal Moldes (Veva)

 

Ana y Miguel, ahora que estamos al comienzo de un nuevo curso escolar, contadme algo de vuestra infancia, de las escuelas donde estudiasteis y de vuestros maestros.

Ana dice que estudió en la escuela de la señorita Socorro, situada frente al Asilo que hoy día se llama “Residencia San Telmo”. Miguel refiere que él hizo los estudios primarios en el “Colegio de la Milagrosa en Tuy. Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl”. Las profesoras eran todas monjas. Se aprendía mucho. El que cometía una falta de ortografía no aprobada. Antes del examen de ingreso para hacer el Bachiller, ya estudiábamos redacción, quebrados, etc. Tengo un fuerte recuerdo de sor Asunción porque usaba la “chasca”. Explica el interlocutor que eran dos tablillas cóncavas unidas por una ligadura. La profesora tenía la “chasca” sobre la mesa como instrumento amenazante, y la usaba golpeando con ella en la cabeza; otro medio coercitivo consistía en tirar por las patillas. “Pero enseñaba bien”, afirma Miguel. Todos los días iba a casa de mi tío el canónigo; allí comía, estudiaba, y a últimas horas de la tarde regresaba a casa de la abuela Genoveva y de la tía Carmen para cenar y dormir.

Con 9 años, recomendado por mi tío y padrino el canónigo Miguel Vidal Salgado, antiguo alumno del Pasaje (Camposancos – A Guarda), ingresé en el colegio de los jesuitas de Bella Vista deVigo. Entre internos y externos éramos unos 400 alumnos; al final de curso venía la banda de música de Mondariz y tocaba diana, recorriendo las camarillas para despertarnos. Después de pasar allí tres cursos interno, regresé a Tui y completé los 7 años de bachillerato en el colegio del “Santo Ángel” que dirigía D. Daniel Alonso Bernárdez. De los cursos nos examinábamos en el Instituto de San Irene de Vigo y para el examen de Reválida íbamos a Santiago. Después empecé a trabajar, pues entonces había trabajo.

 

Ana y Miguel, hablemos de la juventud, “divino tesoro”. ¿Cómo os conocisteis, cuándo fue el enlace matrimonial y qué sorpresas os deparó la vida?

Responde Miguel: “Desde los 17 años trabajé en el Banco Hispanoamericano de Vigo y hacia 1950 me trasladé a Tui”. Intervine Ana: “Yo llevaba el dinero de la funeraria de mis padres al Hispano y procuraba que me despachase él, siempre muy dispuesto a atenderme” (Miguel sonríe complacido). Apostilla el entrevistador: Allí surgió el chispazo que concluyó en boda. Prosigue Ana: “Nos casamos en la iglesia de Santo Domingo el 29 de septiembre de 1957, día del onomástico de mi marido”. Continúa el esposo: “Tuvimos nueve hijos, 4 mujeres y 5 varones; viven todos, trabajan y están bien”. Añade Ana, con los ojos brillantes: “gracias a Dios”.

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O matrimonio Miguel e Rola, a filla Carmen coas súas dúas fillas, Marta no colo de Miguel e Laura.

 

Centrémonos ahora en la familia Vidal para aproximarnos a la personalidad del ilustre canónigo Miguel Vidal Salgado.

Miguel dice que es hijo único, pues a los 8 meses de su nacimiento falleció su madre Ángela y tres meses después perdió a su padre Antonio. Este, natural de Baiona, era oficial del Registro de la Propiedad en Tui, su madre se dedicaba a “sus labores”. Tiene un vivo recuerdo de su abuela materna, Genoveva Rodríguez Diz, natural de Tui, que se había casado con Ángel Álvarez Fonterosa, quien regentaba una ferretería ubicada en la calle Ordóñez, en el edificio inmediato a las escaleras que comunican con la Corredera, al lado opuesto a los Juzgados (antiguo comercio “Rogelio”). Comenta Miguel: “Mi padre Ángel, para evitar la incorporación a la guerra de Cuba (1895-1898), emigró a Brasil y nunca más se supo de él. Mi abuela –como una de tantas “viuda de vivos” que causó la emigración- quedó con las tres hijas: una murió muy jovencita, mi madre y la tía Carmen. Para salir adelante rizaban las albas y roquetes para los sacerdotes de la catedral y de la parroquia”. Según Miguel, la labor del rizado es muy fatigosa. Continúa Miguel: “Al principio la abuela Genoveva continuó dirigiendo la ferretería pero, hacia 1900, la dejó y abrió en su propia casa una pensión para sacerdotes y funcionarios de correos. Me parece que cobraba 5 pesetas al mes por persona, y más o menos en 1952 cerró”. Añade Miguel que la casa de Seijas 14 –su domicilio de siempre- era de su madre y de su tía Carmen, quienes la heredaron de un pariente, coronel de la Guardia Civil. Por otra parte, advierte el entrevistado que en aquel tiempo, en el entorno de la catedral había varias casas dedicadas al alojamiento de sacerdotes, pues el Cabildo y el Seminario generaban muchas tareas y ocupaciones, como los relacionadas con la confección de vestimenta para los sacerdotes y de ornamentos litúrgicos, que hacía preciso contar con sastrerías y zapaterías, labor de lavado y planchado, etc., etc. “De esta forma, en aquella época, antes de que la curia episcopal se trasladase a Vigo (1959), Tui era una ciudad culta y dinámica”, asegura Miguel.

 

Miguel, háblame ahora de tu parentesco con el canónigo Vidal Salgado.

Mi abuelo paterno se llamaba Miguel Vidal García, era médico en Baiona, y estaba casado con Josefa Salgado Fernández de Guevara; había nacido hacia 1879 en el seno de una distinguida familia de de Baiona, con domicilio en la casa de los Salgado, conocida como “a casa dos sete bonetes”. Me contaron que depositó un cáliz con incrustaciones de nácar en la colegiata de Bailona, para que lo heredase el sacerdote que hubiese en la familia, añade el interviuvado.

José Espinosa Rodríguez en su obra “Casas y cosas del Valle Miñor” (Vigo 1938, p.38-40) dice de la casa de los Salgado que se halla en la histórica villa y vulgarmente se conoce con el nombre curioso de “la casa de los siete bonetes”, sin que se sepa por qué razón. “En el siglo XVI vivía en ella su propietario el licenciado D. Pedro Salgado y Correa, personaje de relieve a quien el Concejo de la villa comisionó repetidas veces para presentarse ante el Rey a reclamar ciertos derechos”. Según el ilustre cronista, “la casa de los siete bonetes” la compró en 1880 el médico bayonés D. Miguel Vidal García, casado con Da. Josefa Salgado Fernández de Guevara, y hoy día “son sus dueños los hijos de este matrimonio, entre los cuales se halla el canónigo tudense D. Miguel Vidal Salgado”.

Casa del canónigo-1

Miguel delante de la casa de su padrino el canónigo Vidal Salgado (rúa San Telmo, 26)

 

Prosigue Miguel con sus recuerdos. El canónigo Miguel Vidal Salgado era mi tío paterno y mi padrino; vivía en la casa de la rúa San Telmo 26, que había sido residencia de los jesuitas portugueses entre 1910 y 1923, año en que regresaron a Portugal. Miguel dice que los jesuitas se establecieron en el monasterio de San Fins de Fiestras (Valença). La casa se halla después del túnel de San Telmo, a continuación del edificio nº 28 que tiene grabado en el dintel de la puerta de entrada la siguiente inscripción: RACIONERO GALLEGOS [debajo] AÑO DE 1698”. (De estas casas tratan SUSO VILA-BOTANES, Pazos e casas de Tui, Tui 200, p. 108, y ERNESTO IGLESIAS ALMEIDA, 2000 años de historia tudense, Tui, 2012, p. 113-114.). El entrevistado concreta que la casa que dejaron los jesuitas portugueses, fue comprada por el canónigo Vidal y, hacia el año 2000, la vendieron dos de sus sobrinos. Recientemente el solar ha sufrido tantas transformaciones, así en la vivienda como en la huerta, que para Miguel resulta ya irreconocible.

De su tío y padrino, dice Miguel, que era muy ordenado en sus cosas, y muy austero; no presumía de ser canónigo, no usaba alzacuello rojo ni sotana filetata, “era muy humilde en su porte”. Le gustaba la apicultura, disponiendo de traje e instrumentos para la extracción de la miel de las colmenas que tenía en la huerta de su casa de la rúa San Telmo.

 

Ya estamos en 2015, 6 de febrero viernes, a las 15,20 horas pulsé el timbre del domicilio de Miguel y Ana, bajó Miguel a abrirme. Le dije: me interesa que me cuentes tus recuerdos de las fiestas de San Telmo para completar la entrevista y publicarla en el libro-programa de las fiestas del patrón de Tui de este año. ¿Mañana, sábado, vas a estar en casa? No, pero podemos hablar ahora, me contestó Miguel. Repuse, aún estoy sin comer, vengo a las 5 (a las 17 horas). A la hora convenida, me abrió de nuevo la puerta y me condujo a la sala de estar, donde encontré a su mujer Ana. Después de los saludos de rigor, no bien insinué el tema que me interesaba, Miguel inició el relato de esta guisa.

Cuando era un chaval, en la procesión de la fiesta salía solo la imagen de San Telmo, portada a hombros por los que aparecían, cualquiera del pueblo. Recuerdo que hacia 1945 había regresado de Argentina el emigrante José Durán Sierpes, conocido como “Che Durán”, que era un entusiasta de recuperar las tradiciones. Fue entonces cuando empezaron a procesionar otras imágenes de la catedral y las de las parroquias del Concello juntamente con la del patrono. A partir de finales de los años 60 e inicio de los 70 la imagen de San Telmo empezó a llevarse en carroza como se hace en la actualidad.

 

¿Cuánto duraban los festejes y cuáles eran las principales atracciones?

Responde Miguel. Las fiestas duraban tres días, el fin de semana, después se ampliaron a toda la semana, pero no eran días completos de diversión. Tampoco los comercios cerraban el día grande de la fiesta, sino que vendían caramelos, galletas, colonias, vajillas, etc., siendo los portugueses los mejores clientes, “compraban muchas boinas”, enfatiza el interlocutor. Un excomerciante me aclara que entonces había “los pases de rayano” para cruzar la frontera todos los días, pues los vecinos de Valença y su comarca no tenían pasaporte, pero “para los tres días de San Telmo le daban un salvoconducto que les costaba unos 5 o 10 escudos; esos días compraban de todo. Nosotros el día de la fiesta abríamos a las 8 de la mañana y no cerrábamos hasta las 12 de la noche”.

Continúa Miguel: los espectáculos que atraían más a los chicos eran “los caballitos con tracción a sangre”. ¿Eso qué significa?, le pregunto. Me contesta: había que empujar el tiovivo para ponerlo en marcha, al conseguir un poco de aceleración entonces los chavales se subían a los caballitos. No eran eléctricos, afirma con rotundidad. Además había las voladoras, que funcionaban a mano, y las barcas, también manuales. Esas atracciones ocupaban la calzada de la Corredera, no la zona del paseo, desde los soportales –la intersección de la Corredera con la calle Ordóñez- hasta la plaza de la Inmaculada, donde están los Juzgados.

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Misa de la fiesta de S. Telmo (28 abril 2014), presidida por el obispo de Tui-Vigo, Mons. D. Luis Quinteiro Fiuza; a su derecha el obispo de Abancay (Perú), Mons. D. Gilberto Gómez González, natural de Albeos (Crecente). (Foto: M. Cortegoso).

 

Miguel, ¿cómo eran las celebraciones religiosas? ¿Qué personajes presidían las fiestas?

Era importante la novena de San Telmo y la procesión de las reliquias por la “Coronilla”. Hasta que vino fray José López Ortiz en 1944, la Misa solemne la presidía un canónigo, porque el obispo anterior había sido trasladado a Valladolid en 1938; se llamaba D. Antonio García y García. Recuerdo que cuando salía de palacio y me encontraba con él me decía: “¿Qué tal rapaciño? Reza por min”. Cantaba la Misa la “Schola cantorum” del Seminario, donde había en aquella época unos doscientos alumnos. Posteriormente se organizó la Coral Polifónica “Padre Salvado”, fundada hacia 1945 por D. Servando Bugarín Domínguez.

 

Para finalizar, dime algo sobre las verbenas y la concurrencia de público.

Las verbenas eran muy modestas -advierte el interlocutor-, solo había la banda de música municipal y venía una o dos orquestas que no cobraban un disparate como ahora. Las fiestas se remataban con una tirada de fuegos de luces, pero no con la luminaria actual. La afluencia de público era más bien reducida, pues no había coches, y la gente de los pueblos de los alrededores venía a Tui solo en Semana Santa y el día de la fiesta de San Telmo. También recuerda Miguel que entre los que trasportaban a los viajeros en carruajes de caballos había mucha competencia, y siendo pequeño oía a los cocheros que decían: “¡Viajes gratis y chocolate en Porriño!”. Evoca su infancia y añade: “Aún me acuerdo de ir a clases al domicilio de Rosendo Bugarín y jugar con una pelota de trapo en la calle Martínez Padín, por donde pasaba el coche de línea a la Guardia una sola vez al día”.

Muchas gracias, Miguel y Ana. Salud, y felices fiestas de San Telmo con toda la familia.


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