RETAZOS HISTÓRICOS DE TUI Y EVOCACIÓN DE LAS FIESTAS DE SAN TELMO

2 abril, 2015

Entrevista a la familia Vidal y Moldes

Avelino Bouzón Gallego. Canónigo archivero de la catedral de Tui

 

El sábado 27 de septiembre de 2014, a las 12 horas, me recibió en su casa solariega de Seijas 14 Miguel Ángel Vidal Álvarez y su esposa Ana Dolores Moldes Martínez (Rula). Ana nació el 7 de abril de 1935, frente al otrora cuartel de Santo Domingo. Miguel Ángel estrena los 84 el 15 de noviembre, nació en 1931, tiene una memoria excelente y gran dinamismo, aunque está un poco duro de oído. El sábado 4 de octubre, a las 12,30, volví a verme con ellos para revisar el texto de la entrevista que se ofrece a continuación.

Casa de Miguel

Casa de Miguel y Ana (Rula), en el centro, flanqueados por el nieto Miguel y la hija Genoveva Vidal Moldes (Veva)

 

Ana y Miguel, ahora que estamos al comienzo de un nuevo curso escolar, contadme algo de vuestra infancia, de las escuelas donde estudiasteis y de vuestros maestros.

Ana dice que estudió en la escuela de la señorita Socorro, situada frente al Asilo que hoy día se llama “Residencia San Telmo”. Miguel refiere que él hizo los estudios primarios en el “Colegio de la Milagrosa en Tuy. Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl”. Las profesoras eran todas monjas. Se aprendía mucho. El que cometía una falta de ortografía no aprobada. Antes del examen de ingreso para hacer el Bachiller, ya estudiábamos redacción, quebrados, etc. Tengo un fuerte recuerdo de sor Asunción porque usaba la “chasca”. Explica el interlocutor que eran dos tablillas cóncavas unidas por una ligadura. La profesora tenía la “chasca” sobre la mesa como instrumento amenazante, y la usaba golpeando con ella en la cabeza; otro medio coercitivo consistía en tirar por las patillas. “Pero enseñaba bien”, afirma Miguel. Todos los días iba a casa de mi tío el canónigo; allí comía, estudiaba, y a últimas horas de la tarde regresaba a casa de la abuela Genoveva y de la tía Carmen para cenar y dormir.

Con 9 años, recomendado por mi tío y padrino el canónigo Miguel Vidal Salgado, antiguo alumno del Pasaje (Camposancos – A Guarda), ingresé en el colegio de los jesuitas de Bella Vista deVigo. Entre internos y externos éramos unos 400 alumnos; al final de curso venía la banda de música de Mondariz y tocaba diana, recorriendo las camarillas para despertarnos. Después de pasar allí tres cursos interno, regresé a Tui y completé los 7 años de bachillerato en el colegio del “Santo Ángel” que dirigía D. Daniel Alonso Bernárdez. De los cursos nos examinábamos en el Instituto de San Irene de Vigo y para el examen de Reválida íbamos a Santiago. Después empecé a trabajar, pues entonces había trabajo.

 

Ana y Miguel, hablemos de la juventud, “divino tesoro”. ¿Cómo os conocisteis, cuándo fue el enlace matrimonial y qué sorpresas os deparó la vida?

Responde Miguel: “Desde los 17 años trabajé en el Banco Hispanoamericano de Vigo y hacia 1950 me trasladé a Tui”. Intervine Ana: “Yo llevaba el dinero de la funeraria de mis padres al Hispano y procuraba que me despachase él, siempre muy dispuesto a atenderme” (Miguel sonríe complacido). Apostilla el entrevistador: Allí surgió el chispazo que concluyó en boda. Prosigue Ana: “Nos casamos en la iglesia de Santo Domingo el 29 de septiembre de 1957, día del onomástico de mi marido”. Continúa el esposo: “Tuvimos nueve hijos, 4 mujeres y 5 varones; viven todos, trabajan y están bien”. Añade Ana, con los ojos brillantes: “gracias a Dios”.

Casa Miguel-3

O matrimonio Miguel e Rola, a filla Carmen coas súas dúas fillas, Marta no colo de Miguel e Laura.

 

Centrémonos ahora en la familia Vidal para aproximarnos a la personalidad del ilustre canónigo Miguel Vidal Salgado.

Miguel dice que es hijo único, pues a los 8 meses de su nacimiento falleció su madre Ángela y tres meses después perdió a su padre Antonio. Este, natural de Baiona, era oficial del Registro de la Propiedad en Tui, su madre se dedicaba a “sus labores”. Tiene un vivo recuerdo de su abuela materna, Genoveva Rodríguez Diz, natural de Tui, que se había casado con Ángel Álvarez Fonterosa, quien regentaba una ferretería ubicada en la calle Ordóñez, en el edificio inmediato a las escaleras que comunican con la Corredera, al lado opuesto a los Juzgados (antiguo comercio “Rogelio”). Comenta Miguel: “Mi padre Ángel, para evitar la incorporación a la guerra de Cuba (1895-1898), emigró a Brasil y nunca más se supo de él. Mi abuela –como una de tantas “viuda de vivos” que causó la emigración- quedó con las tres hijas: una murió muy jovencita, mi madre y la tía Carmen. Para salir adelante rizaban las albas y roquetes para los sacerdotes de la catedral y de la parroquia”. Según Miguel, la labor del rizado es muy fatigosa. Continúa Miguel: “Al principio la abuela Genoveva continuó dirigiendo la ferretería pero, hacia 1900, la dejó y abrió en su propia casa una pensión para sacerdotes y funcionarios de correos. Me parece que cobraba 5 pesetas al mes por persona, y más o menos en 1952 cerró”. Añade Miguel que la casa de Seijas 14 –su domicilio de siempre- era de su madre y de su tía Carmen, quienes la heredaron de un pariente, coronel de la Guardia Civil. Por otra parte, advierte el entrevistado que en aquel tiempo, en el entorno de la catedral había varias casas dedicadas al alojamiento de sacerdotes, pues el Cabildo y el Seminario generaban muchas tareas y ocupaciones, como los relacionadas con la confección de vestimenta para los sacerdotes y de ornamentos litúrgicos, que hacía preciso contar con sastrerías y zapaterías, labor de lavado y planchado, etc., etc. “De esta forma, en aquella época, antes de que la curia episcopal se trasladase a Vigo (1959), Tui era una ciudad culta y dinámica”, asegura Miguel.

 

Miguel, háblame ahora de tu parentesco con el canónigo Vidal Salgado.

Mi abuelo paterno se llamaba Miguel Vidal García, era médico en Baiona, y estaba casado con Josefa Salgado Fernández de Guevara; había nacido hacia 1879 en el seno de una distinguida familia de de Baiona, con domicilio en la casa de los Salgado, conocida como “a casa dos sete bonetes”. Me contaron que depositó un cáliz con incrustaciones de nácar en la colegiata de Bailona, para que lo heredase el sacerdote que hubiese en la familia, añade el interviuvado.

José Espinosa Rodríguez en su obra “Casas y cosas del Valle Miñor” (Vigo 1938, p.38-40) dice de la casa de los Salgado que se halla en la histórica villa y vulgarmente se conoce con el nombre curioso de “la casa de los siete bonetes”, sin que se sepa por qué razón. “En el siglo XVI vivía en ella su propietario el licenciado D. Pedro Salgado y Correa, personaje de relieve a quien el Concejo de la villa comisionó repetidas veces para presentarse ante el Rey a reclamar ciertos derechos”. Según el ilustre cronista, “la casa de los siete bonetes” la compró en 1880 el médico bayonés D. Miguel Vidal García, casado con Da. Josefa Salgado Fernández de Guevara, y hoy día “son sus dueños los hijos de este matrimonio, entre los cuales se halla el canónigo tudense D. Miguel Vidal Salgado”.

Casa del canónigo-1

Miguel delante de la casa de su padrino el canónigo Vidal Salgado (rúa San Telmo, 26)

 

Prosigue Miguel con sus recuerdos. El canónigo Miguel Vidal Salgado era mi tío paterno y mi padrino; vivía en la casa de la rúa San Telmo 26, que había sido residencia de los jesuitas portugueses entre 1910 y 1923, año en que regresaron a Portugal. Miguel dice que los jesuitas se establecieron en el monasterio de San Fins de Fiestras (Valença). La casa se halla después del túnel de San Telmo, a continuación del edificio nº 28 que tiene grabado en el dintel de la puerta de entrada la siguiente inscripción: RACIONERO GALLEGOS [debajo] AÑO DE 1698”. (De estas casas tratan SUSO VILA-BOTANES, Pazos e casas de Tui, Tui 200, p. 108, y ERNESTO IGLESIAS ALMEIDA, 2000 años de historia tudense, Tui, 2012, p. 113-114.). El entrevistado concreta que la casa que dejaron los jesuitas portugueses, fue comprada por el canónigo Vidal y, hacia el año 2000, la vendieron dos de sus sobrinos. Recientemente el solar ha sufrido tantas transformaciones, así en la vivienda como en la huerta, que para Miguel resulta ya irreconocible.

De su tío y padrino, dice Miguel, que era muy ordenado en sus cosas, y muy austero; no presumía de ser canónigo, no usaba alzacuello rojo ni sotana filetata, “era muy humilde en su porte”. Le gustaba la apicultura, disponiendo de traje e instrumentos para la extracción de la miel de las colmenas que tenía en la huerta de su casa de la rúa San Telmo.

 

Ya estamos en 2015, 6 de febrero viernes, a las 15,20 horas pulsé el timbre del domicilio de Miguel y Ana, bajó Miguel a abrirme. Le dije: me interesa que me cuentes tus recuerdos de las fiestas de San Telmo para completar la entrevista y publicarla en el libro-programa de las fiestas del patrón de Tui de este año. ¿Mañana, sábado, vas a estar en casa? No, pero podemos hablar ahora, me contestó Miguel. Repuse, aún estoy sin comer, vengo a las 5 (a las 17 horas). A la hora convenida, me abrió de nuevo la puerta y me condujo a la sala de estar, donde encontré a su mujer Ana. Después de los saludos de rigor, no bien insinué el tema que me interesaba, Miguel inició el relato de esta guisa.

Cuando era un chaval, en la procesión de la fiesta salía solo la imagen de San Telmo, portada a hombros por los que aparecían, cualquiera del pueblo. Recuerdo que hacia 1945 había regresado de Argentina el emigrante José Durán Sierpes, conocido como “Che Durán”, que era un entusiasta de recuperar las tradiciones. Fue entonces cuando empezaron a procesionar otras imágenes de la catedral y las de las parroquias del Concello juntamente con la del patrono. A partir de finales de los años 60 e inicio de los 70 la imagen de San Telmo empezó a llevarse en carroza como se hace en la actualidad.

 

¿Cuánto duraban los festejes y cuáles eran las principales atracciones?

Responde Miguel. Las fiestas duraban tres días, el fin de semana, después se ampliaron a toda la semana, pero no eran días completos de diversión. Tampoco los comercios cerraban el día grande de la fiesta, sino que vendían caramelos, galletas, colonias, vajillas, etc., siendo los portugueses los mejores clientes, “compraban muchas boinas”, enfatiza el interlocutor. Un excomerciante me aclara que entonces había “los pases de rayano” para cruzar la frontera todos los días, pues los vecinos de Valença y su comarca no tenían pasaporte, pero “para los tres días de San Telmo le daban un salvoconducto que les costaba unos 5 o 10 escudos; esos días compraban de todo. Nosotros el día de la fiesta abríamos a las 8 de la mañana y no cerrábamos hasta las 12 de la noche”.

Continúa Miguel: los espectáculos que atraían más a los chicos eran “los caballitos con tracción a sangre”. ¿Eso qué significa?, le pregunto. Me contesta: había que empujar el tiovivo para ponerlo en marcha, al conseguir un poco de aceleración entonces los chavales se subían a los caballitos. No eran eléctricos, afirma con rotundidad. Además había las voladoras, que funcionaban a mano, y las barcas, también manuales. Esas atracciones ocupaban la calzada de la Corredera, no la zona del paseo, desde los soportales –la intersección de la Corredera con la calle Ordóñez- hasta la plaza de la Inmaculada, donde están los Juzgados.

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Misa de la fiesta de S. Telmo (28 abril 2014), presidida por el obispo de Tui-Vigo, Mons. D. Luis Quinteiro Fiuza; a su derecha el obispo de Abancay (Perú), Mons. D. Gilberto Gómez González, natural de Albeos (Crecente). (Foto: M. Cortegoso).

 

Miguel, ¿cómo eran las celebraciones religiosas? ¿Qué personajes presidían las fiestas?

Era importante la novena de San Telmo y la procesión de las reliquias por la “Coronilla”. Hasta que vino fray José López Ortiz en 1944, la Misa solemne la presidía un canónigo, porque el obispo anterior había sido trasladado a Valladolid en 1938; se llamaba D. Antonio García y García. Recuerdo que cuando salía de palacio y me encontraba con él me decía: “¿Qué tal rapaciño? Reza por min”. Cantaba la Misa la “Schola cantorum” del Seminario, donde había en aquella época unos doscientos alumnos. Posteriormente se organizó la Coral Polifónica “Padre Salvado”, fundada hacia 1945 por D. Servando Bugarín Domínguez.

 

Para finalizar, dime algo sobre las verbenas y la concurrencia de público.

Las verbenas eran muy modestas -advierte el interlocutor-, solo había la banda de música municipal y venía una o dos orquestas que no cobraban un disparate como ahora. Las fiestas se remataban con una tirada de fuegos de luces, pero no con la luminaria actual. La afluencia de público era más bien reducida, pues no había coches, y la gente de los pueblos de los alrededores venía a Tui solo en Semana Santa y el día de la fiesta de San Telmo. También recuerda Miguel que entre los que trasportaban a los viajeros en carruajes de caballos había mucha competencia, y siendo pequeño oía a los cocheros que decían: “¡Viajes gratis y chocolate en Porriño!”. Evoca su infancia y añade: “Aún me acuerdo de ir a clases al domicilio de Rosendo Bugarín y jugar con una pelota de trapo en la calle Martínez Padín, por donde pasaba el coche de línea a la Guardia una sola vez al día”.

Muchas gracias, Miguel y Ana. Salud, y felices fiestas de San Telmo con toda la familia.

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ANIVERSARIO DO NACEMENTO DO BISPO SALVADO

23 febrero, 2015

Tradución ao galego da obra do P. Salvado sobre Australia

Avelino Bouzón Gallego. Coengo arquiveiro da catedral de Tui.

O día 1 de marzo de 2015 cúmprense 201 anos do nacemento do Padre Rosendo Salvado Rotea no barrio de Riomolinos, na rúa que agora se chama “calle del Obispo Salvado”. Na fachada da casa número 7 ten rotuladas dúas placas de mármore, a máis grande di: “El día 1º de marzo de 1814 nació en esta casa el que fue obispo de Puerto Victoria y últimamente de Aduani, y abad de Nueva Nursia en la Australia Occidental, el Ilmo. y Rvdmo. Padre Fray Rosendo Salvado y Rotea. “Los hijos de Tuy” le dedican este recuerdo a su gloriosa memoria. Tui 7 de abril de 1902”. Na segunda placa, posta fai un ano, lese: “AO BISPO FRAI ROSENDO SALVADO ROTEA homenaxe de admiración de Tui e Galicia ao egrexio tudense no bicentenario do seu nacemento. Tui, 1-marzo-2014”.

El autor del artículo y Joaquín Álvarez Durán, avicultor

Joaquín Álvarez Durán, avicultor, e  o autor do artigo

 

No comezo da conmemoración do bicentenario do nacemento do egrexio tudense, evanxelizador dos aborixes australianos, o Parlamento de Galicia asumira a proposta de publicar en galego a obra que o monxe bieito publicou primeiramente en italiano no ano 1851 co título “Memorie storiche dell’Australia, particolarmente della Missione Benedittina di Nuova Norcia e degli usi e costumi degli australiani”, Roma, Coi Tipi della S. Congreg. de Porpaganda Fide. No ano 1853 publicouse en castelán: “Memorias históricas sobre Australia y particularmente acerca de la Misión Benedictina de Nueva Nursia, y los usos y costumbres de los salvajes”, Barcelona, Imprenta de los Herederos de la V. Pla. No 1946 editouse en francés: “Mémoires historiques sur l’Australie, et particulièrement sur la Mission de la Nouvelle-Nursie”, París, Alphonse Pringuet, Libraire-Éditeur. Na conmemoración do centenario da viaxe de ida de Rosendo Salvado para Australia, fíxose unha nova impresión en castelán: “Memorias históricas sobre la Australia y la Misión Benedictina de Nueva Nursia”, Madrid, La Editorial Católica, S.A., 1946. A tradución ao inglés data de 1977: “The Salvado memoirs. Historical memoirs of Australia and particularly of the Benedictine Mission of New Norcia and of the habits and customs of the Australian natives”, Nedlands, W.A., University of Western Australia Press.

O 12 de decembro do 2014, pola mañá, o Parlamento de Galicia acolleu a presentación da edición en galego do libro do P. Salvado que leva este título: “Memorias históricas sobre a Australia e particularmente sobre a misión beneditina de Nova Nursia e os usos e costumes dos australianos”. A obra está coeditado pola Xunta e o Parlamento de Galicia, e polo Consello da Cultura Galega. O libro, cunha edición moi axeitada, ten un total de 443 páxinas, ilustradas por unha media ducia de gravados. Na folla de cortesía despois do texto lese: “Este libro rematouse de imprimir no ano 2014, coincidindo coa conmemoración dos douscentos anos do nacemento de Rosendo Salvado”.

Nieves Romero Pérez, Sandra Santos López, Cristina López, Miguel González Fernández y Elena López López.

Nieves Romero Pérez, Sandra Santos López, Cristina López López, Miguel González Fernández y Elena López López.

O escrito do P. Salvado ten unha forte intención apoloxética, e divídese en tres partes: 1) Historia de Australia: xeografía, zooloxía, ornitoloxía, botánica, colonización, etc; 2) Orixe da misión beneditina, destinada á conversión e civilización dos salvaxes; 3) Os australianos, estudo antropolóxico e etnolóxico.

Son moi elocuentes as verbas pronunciadas polo presidente do Consello da Cultura Galega, Ramón Villares Paz, no acto de presentación: “Fray Rosendo tenía 35 o 36 años cuando escribió este libro, que es como una especie de diario. No se trata del balance de una vida, sino que expone su proyecto de vida. Además de describir a los aborígenes australianos, su cultura y su forma de vida, da pistas de cómo piensa Fray Rosendo, un hombre adelantado a su tiempo”.

Animo a todos, mais particularmente aos tudenses, a ler ao noso compatriota: “un adelantado a su tiempo”, “un gallego universal” que defendeu aos aborixes desde o minuto cero.


SAN MIGUEL DE PEREIRAS (Porriño)

30 diciembre, 2014

Avelino Bouzón Gallego. Canónigo archivero de la catedral de Tui

La parroquia de San Miguel de Pereiras es muy antigua, pues en un documento de monasterio de Melón del 25 de junio de 1174 se dice que “Don Mendo, a súa muller dona Urraca e os seus fillos Pedro, Xoán, Velasco e dona Maior, doan o mosteiro de Santa María de Melón a herdade de Pereiras”.

A mediados del siglo XIII esta parroquia era conocida con el nombre latino de Perais; los documentos de esa época dicen que está ubicada en la Louriña. En 1852 contaba con 80 vecinos, añadiendo el historiador Francisco Ávila y la Cueva “que corresponden por lo contencioso al juez de San Antoíño [Louredo], y por lo político y gobernativo a la Justicia del Porriño”. El mismo autor afirma que “el Beneficio con Cura es de presentación del conde de Maceda como poseedor de la casa y coto de San Antoíño, y el sin Cura es de patronato Real y ordinario”. Lo cual significa que los párrocos para regir la feligresía los proponía el conde de Maceda que ejercía su jurisdicción desde el pazo de San Antoíño. El pazo aún conserva el blasón familiar con las armas de los Lanzós y Tabodada; el actual poseedor es el redondelano D. Alfredo Lorenzo Otero, casado con Da. María José Zarandón Vidal.

En una carta dirigida al obispo D. Juan García Benito, expedida en Torneiros el 12 de marzo de 1816 y firmada por Matías Iglesias Lago (este sacerdote, en 1806, era párroco de Santiago de Pontellas) dice que, hallándose vacante de cura la parroquia de San Miguel y su anejo la de Sanguiñeda, le hace ver al Conde de Maceda la ventaja de erigir el anejo en parroquia independiente. La desmembración de Santa María de Sanguiñeda se efectuó en 1904.

Todo el valle de la Louriña y, más concretamente la feligresía de Pereiras, sufrió la invasión de los portugueses en el siglo XVII, así como la de los franceses en el XIX. El 28 de octubre de 1665, las tropas portuguesas cruzaron el río Miño por Goián, arrasaron el valle de O Rosal y poco después llegaron a Porriño, donde robaron y saquearon todo cuanto hallaron, terminando por incendiar la villa.

Sobre esta devastación que los portugueses llevaron a cabo, denominada por ellos guerra de la independencia (1640-1668), trata el libro primero de bautizados, casados y difuntos de la parroquia de San Miguel Pereiras, en que se lee: “después de la quema que hizo el enemigo portugués en este balle, saqueó quanto tenía esta iglesia asta el Relicario con el Santísimo Sacramento, y quemó las casas y paxales iglesarios de ella; en seis días del mes de noviembre de mil e seiscientos sesenta y cinco, viernes a la tarde, y llebó  los libros pertenecientes a la hacienda de dicha iglesia, porque los abades subcesores tengan cuidado de apear y enbenterear los que pertenecen a la iglesia, lumbre y misas anales, y para perpetua Rey memoria, lo firmo de mi nombre en Pereiras, postrero de henero de 1666. Joan Pereyra Araújo”.

En estos datos históricos sobre Peireiras hay que reseñar el incendio que sufrió el templo parroquial el 14 de abril de 1985. Todo indica que fue intencionado, pues la puerta de la iglesia se halló destrozada. También cabe destacar la advocación de los Santos Reyes Magos, cuya capilla desapareció a mediados del siglo XIX y estaba situada, muy probablemente, donde hoy se encuentra el crucero de Belén. Por último, señalar que hasta 1884 la fiesta del patrono, San Miguel Arcángel, se celebraba el 8 de mayo, y que a partir de entonces se trasladó al 29 de septiembre.


ANIVERSARIO DE LA DEDICACIÓN DE LA CATEDRAL DE TUI

29 noviembre, 2014

Todos los años se conmemora el 1 de diciembre la dedicación o consagración de la catedral tudense, equivalente a su inauguración. Sin embargo, el día exacto de la consagración fue el 30 de noviembre de la 1225, fiesta de San Andrés. El obispo Esteban Egea presidió la liturgia de la consagración; de cuyo evento se cumplen 789 años. El mismo obispo Egea dejó establecido que la conmemoración anual de la dedicación se celebrase el primero de diciembre, pues el calendario litúrgico dedica el 30 de noviembre, en toda la iglesia universal, al apóstol martirizado en la cruz en forma de aspa.

Catedral de Tui. Fachada románica.

Catedral de Tui. Fachada románica.

Desde la edad media hasta la reforma litúrgica llevada adelante por el concilio Vaticano II, la dedicación de un templo importante, como es la catedral de Tui, se realizaba una vez terminado el edificio siguiendo unas ceremonias complejas y ostentosas que comprendían diversas partes. Se destacan algunos de los pasos más significativos. Primeramente tenían lugar los ritos de purificación: el obispo y el clero hacían la aspersión del exterior de la iglesia con agua bendecida, dando dos vueltas. Al final de la segunda vuelta, el obispo llamaba a la puerta de la iglesia y esta no se abría. Entonces daba una tercera vuelta aspergiendo y, al final, accedía al interior con el clero. Estas bendiciones se hacían con agua gregoriana, o sea, agua bendita mezclada con vino, sal y ceniza. Después se entonaba el “Veni Creator” y las letanías de los santos, mientras sobre el pavimento de la nave central se hacía una cruz en aspa con ceniza, escribiéndose sobre ella el alfabeto en latín y en griego.

Otro paso consistía en marcar cinco cruces sobre el altar principal, se aspergía rodeándolo cinco veces, y seguidamente se hacía el traslado procesional con el pueblo de las reliquias que se colocaban en un pequeño sepulcro debajo del altar, o en una oquedad sobre el mismo. Continuaba el obispo con la crismación de los muros del templo sobre doce cruces: eran ungidas, incensadas y ante ellas se encendía una vela. En la catedral de Tui, no hace más de un lustro, aún se podían ver debajo de las cruces algunos apliques que sostenían las velas.

Después se procedía a la vestición del altar y seguidamente comenzaba la misa que podía ser celebrada por un presbítero, estando presente el obispo. Con la celebración de la eucaristía se manifiesta el fin principal de la edificación de la iglesia y de la erección del altar. La eucaristía consagra el altar y el lugar de la celebración, tal como los padres antiguos afirman repetidamente: “Este altar es admirable porque por naturaleza es una piedra, pero se convierte en santo después de que ha sostenido el cuerpo de Cristo” (san Juan Crisóstomo).

Catedral de Tui. Pórtico de la fachada principal y torre del claustro.

Catedral de Tui. Pórtico de la fachada principal y torre del claustro.

Estos no son todos los pasos rituales que se siguieron en la consagración de la catedral de Tui el 30 de noviembre de 1225, pero sí el resumen de las principales rúbricas que se observaban en la dedicación de las iglesias hasta la segunda mitad del siglo XX.


O CRUCEIRO DE SAN SIMÓN (RIBADELOURO)

29 septiembre, 2014

POEMA PRECIOSO DO CÓENGO D. BASILIO AO HISTÓRICO CRUCEIRO DE SAN SIMÓN (s. XVI)

D. Basilo. Monte de “San Julián”. Festa das Angustias, 2 de xullo de 1967. Foto tirada por Telmo Diz Martínez.

D. Basilo. Monte de “San Julián”. Festa das Angustias, 2 de xullo de 1967. Foto tirada por Telmo Diz Martínez.

Na “Conversa con dona Mercedes” publicada na Folla nº. 70 (xullo 2010), páxina 3, a entrevistada dicía que o cruceiro da Besadiña foi levantado polo ano 1943 para cumprir unha promesa que fixera a súa nai pedindo a curación do seu fillo Basilio, gravemente enfermo. Na páxina 4 da mesma Folla presentábamos o cruceiro de San Simón (Ribadelouro, s. XVI), ó que D. Basilio González Domínguez, profesor de relixión no Instituto Laboral de Tui, na revista “Tuy. Publicación del Instituto Laboral “San Pelayo” (abril de 1957) adicoulle o fermoso poema, que copio de seguido.

Cruceiro de San Simón. Víctor Manuel Gómez Hermida e seu irmán Juan Pablo co fillo Sergio Gómez Rojano.

Cruceiro de San Simón. Víctor Manuel Gómez Hermida e seu irmán Juan Pablo co fillo Sergio Gómez Rojano.

¡Cruceiro d’a miña Terra,
Todo él polido de pedra!
¡Cruceiriño d’o lugar!
¡Emparo d’os nosos campos!
¡Cariño d’o carreteiro!
¡Alegría d’o meu eido!
¡Arrulo d’o meu cantar!
¡Meu cruceiro! ¡así erguido!
¡N-os valados e carreiros,
Pra non torcer o camiño!
¡Sempre acenando co’a man!
 
C’o teu murgo verdecente,
C’os teus brazos extendidos
¡Todos somos uns valentes!
Nin hay horta nin enxido
Sin a tua bendición.
¡Cómo medran nosos millos!
¡Qué ben moen os moiños!
¡Qué frescor sobe d’o río!
¡Cómo aquenta o noso sol!
 
Cando de noite, n’o escuro,
Te vexo n-este camiño,
Perdo medo ¡cruceiriño!
E rompo n-um “alalá”,
Fago a venia, me presino,
Y-o meu cantar vagariño
Paréceme un paxariño
De pola en pola, que brinca
N-o arboreda d’o lugar.
 
Y-aquela moza garrida
Qu’espertou n-ontronte à noite
Co-a cantiga máis bonita
Qu’eu xamais oin cantar.
 
Aquela boa mociña
Que paralou à noitiña
(¡Solo hasta as Avemarías!)
N-o cruceiro c’o galán,
Non ten malos pensamentos
(Que ha de tel-os…!),
¡Nin precisa xuramentos!
Que as palabras n-un cruceiro
Ten o mismo valimento
Que si foran n’un altar…!
 
 
¡Miña santa crus de pedra!
Criàmonos de pequenos,
Brincamos aquí de nenos,
Aquí mesmo xunta ti.
De mozo fun ô servicio,
Y-o meu adiós derradeiro
(¡Ti sírvesme de testigo!),
Foy alá n-aquel outeiro
C’as bagoadas n-os ollos,
Hasta que te xa non vin…!
 
¡Ay, estes cruceiros nosos!
Entre silvas e loureiros,
Que fan d’o lugar igrexa,
E d’os campos fan mosteiros,
¡Son a bendición de Dios!
Danme noxo as carreteras,
Muy direitas, ¡ay! que lisiñas,
¡Mais… sin frores nin herbiñas!,
¡Sin estas cruces de Dios!
¡Ven a min, camiño vello!
Con lamas e pedregullos,
Arrimado ôn estadullo,
¡Que a gusto rezo al Señor!
 
Xunta a ti rezou mi padre,
Fixo promesas mi madre,
Namoraron meus abôs,
Xunta ti brinquei de neno,
Aquí aprendín a “Salve”
E chorey, cando de mozo,
Tiven que dicirche ¡Adios!
¡Cruceiro! ¡Santo cruceiro!
Sempre che tiven cariño
Pero… dind’aquela tarde,
Que n-as pedras d’o carreiro
Baixaron, moi amodiño
A Caixa d’o noso pay,
Eu non sey que tês, cruceiro,
Que aunque veña n’unha festa
Ou de beillar n’o torreiro,
Ô verte… ¡rompo a chorar!
 
¡Benia a este cruceiro erguido!
C’un brazo cubrindo os berces
E co outro bendicindo
O camposanto querido
D’a nossa Terra Cristián.
 
¡Cruceiro! ¡Noso cruceiro!
Sempre así os dous xuntiños!
¡Como dous bos compañeiros!
¡Pol-a vida n’os camiños
Abrazados sempre os dous!
E cando s’achegue a morte,
Que nos colla apretadiños.
¡Dinde eses brazos de pedra,
Que gusto, meu cruceiriño!
¡que gusto voar a Dios…!
 
Cruceiro da Besadiña. Víctor Manuel Gómez Hermida sostén a Sergio, o fillo de seu irmán Juan Pablo (a dereita).

Cruceiro da Besadiña. Víctor Manuel Gómez Hermida sostén a Sergio, o fillo de seu irmán Juan Pablo (a dereita).

 

Dun tempo a esta parte as representacións da cruz de Cristo (crucifixos e cruceiros) están expostas a bárbaras depredacións e sometidas a tensos debates nos medios de comunicación orais e escritos. Isto lembra ás vellas liortas políticas que desataron a “furia iconoclasta” destruíndo valiosos monumentos históricos. É importante coñecer que as cruces e cruceiros teñen unha significación cultural, social e histórica que orixinan unha gran diversidade de prototipos. Nomeamos algúns modelos: cruces o cruceiros xubilares; cruces de término ou de linde; cruceiros indicadores; cruces de memoria (cruceiros de ánimas, cruces dos cemiterios, de accidentes mortais, dun evento notábel…); cruceiros de encrucilladas; de gratitude (coma o da Besadiña); cruceiros procesionais; cruces parroquiais, etc. Deste xeito, os cristiáns desde a máis remota antigüidade levantaron cruces e cruceiros para eventos solemnes ou máis triviais da súa existencia.

Teoloxicamente, a cruz é o emblema do cristián que resume significativamente toda a vida e a obra de Cristo. A cruz atrae coma un imán de potente enerxía salvífica, pero tamén rexeita e vence toda a potencia do mal e a constitucional debilidade humana. A cruz de Cristo é a árbore redentora onde triunfou a vida, confrontada coa árbore do paraíso que foi causa de morte (as cruces que fabricamos nós). Segundo o evanxelista San Xoán, a Cruz e a Pascua é un único misterio. Na Misa contemplamos a Cristo que reina desde a Cruz, e a Virxe chora ao pé déla en especial polos seus fillos que a rexeitan.


EL ARCHIVO DE LA CATEDRAL DE TUI ADQUIERE UNA CARTA AUTÓGRAFA DEL BENEDICTINO TUDENSE P. SALVADO

4 septiembre, 2014

El evangelizador de los aborígenes australianos agradece la distinción de su nombramiento como “Socio Honorario” de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago

 En los primeros días de agosto del año en curso, la profesora Macarena Cuiñas Gómez, doctora en Filología Hispánica, me informó de que en Internet estaba a la venta una carta original del P. Rosendo Salvado. Hechas las oportunas averiguaciones para asegurarme de la autenticidad y conocer el contenido de la misma, formalicé la compra.

            El martes 19 de agosto, a las 11.30 horas, recibí por servicio de mensajería el mencionada escrito, que ocupa las dos primeras páginas de un pliego, doblado a la mitad y formando un cuadernillo. El texto escrito con la caligrafía inconfundible del P. Salvado ocupa poco más que la mitad del espacio de la primera página del cuadernillo, concluyendo en la mitad del reverso de la segunda página con la firma: “+ Fr. Rosendo Obispo de Puerto-Victoria, Abad Nullius de Nueva Norcia [rubricado]”. Pero, en el margen inferior de la misma página consta el destinatario: “Ilmo. Sor. D. Salvador Parga, Presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago”. La segunda hoja del cuadernillo está en blanco. Salvado-Plumilla

            La carta, fechada en Santiago de Compostela, a 6 julio de 1884, es contestación a la que el Ilmo presidente de la Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago le había enviado el “5 de los corrientes”, comunicándole al insigne tudense y evangelizador de los aborígenes australianos el nombramiento de “Socio Honorario” de la Sociedad Económica santiaguesa .

            El obispo Salvado manifiesta su agradecimiento con estas palabras: “mi más cordial y sincera gratitud por tan distinguida consideración, y lo hago con tanta más razón por cuanto menos méritos reconozco en mí, dignos de una distinción la mayor que esa Sociedad con arreglo a sus Estatutos puede conceder”.

            En el amplio margen izquierdo de la primera página consta el acuse de recibo expresado de este modo: “Sesión ordinaria celebrada el 12 de julio de 1884. Dado cuenta, la Sociedad acordó quedar enterada. Santiago, 12 de Julio de 1884. Sor. Quirós [rubricado]. Secretario General”.

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La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago (RSEAP de Santiago) es una de las Sociedades Económicas que nacieron en España y en otros países, como Irlanda y Suiza, a partir de la segunda mitad del siglo XVIII, en el marco de las ideas de la Ilustración. Estas sociedades, surgidas en ámbitos culturales como organismos no estatales, tenían la finalidad de promover el desarrollo de España, estudiando la situación económica de cada una de las provincias y buscando soluciones a los problemas existentes. Encargábanse de impulsar la agricultura, el comercio y la industria, y de traducir y promocionar las publicaciones extranjeras que apoyaban las ideas de la fisiocracia y el liberalismo.

            Las RSEAP contaban con licencia real para constituirse y reunirse. En su fundación intervinieron los sectores más dinámicos de la sociedad: importantes figuras de la nobleza e hidalguía, y numerosos cargos públicos de la Iglesia, del mundo de los negocios y los artesanos. La primera en constituirse fue la Sociedad Vascongada de Amigos del País, fundada por el conde de Peñaflorida en 1765.

            La sesión inaugural de la RSEAP de Santiago se celebró el 15 de febrero de 1784 con el discurso pronunciado por el fundador don Antonio Páramo y Somoza. Las actividades de la RSEAP de Santiago consistían en la cooperación con el ayuntamiento, universidad, seminario conciliar, los obispos de las distintas diócesis, el cardenal, el arzobispo, etc. Incluso el rey Alfonso XII llegó a presidir una sesión extraordinaria de esta Sociedad; el acta de esa sesión con la firma del rey se guarda en el archivo de la misma. Entre las obras realizadas por la mencionada Sociedad santiaguesa cabe citar exposiciones regionales, fundación de escuelas y otras iniciativas sociales.

            La RSEAP de Santiago fue declarada de utilidad pública por orden ministerial de 24 de febrero de 1998. Con toda probabilidad, la carta que ha adquirido el Archivo Histórico Diocesano (Tui) fue ofrecida en venta por algún particular.


TRICENTENARIO DE LA CONSTRUCCIÓN DE LOS ÓRGANOS DE LA CATEDRAL DE TUI

31 julio, 2014

Avelino Bouzón Gallego

Canónigo Archivero de la catedral de Tui

En este año de 2014 los dos órganos de la catedral tudense cumplen tres siglos. Fue en 1714, el 6 de junio, cuando el organero palentino Antonio del Pino Velasco ajustó con el cabildo la parte instrumental en 36000 reales de vellón, mientras que el contrato de las cajas lo firmaron los canónigos Benito de Araújo y Manuel Freire con el escultor Domingo Rodríguez de Pazo González, vecino de Fornelos de la Ribera (Salvaterra de Miño), el 28 de septiembre del mismo año. En las condiciones del convenio, se dice que las dos cajas han de adaptarse a las medidas que le proporcionó el organero, y las tendrá que finalizar en el plazo de dieciséis meses, “pagándole la fábrica por ellas 1500 ducados, conforme las fuere fabricando”, así reza en el contrato.

El órgano es considerado como el “rey de los instrumentos” de la liturgia y se introdujo en las Iglesia de occidente durante los reinados del Pipino el Breve y de su hijo Carlomagno, es decir, con el renacimiento carolingio, siglos VIII y IX. Los órganos tubulares o clásicos son parte notable del patrimonio cultural de la Iglesia. Los hay de gran calidad y ejemplares muy relevantes, así como preciosas cajas o muebles, auténticas joyas. El mueble del órgano de Tui constituye ciertamente una de las obras maestras del barroco. En realidad, se trata de dos órganos. El del lado de la epístola se restauró a finales del siglo XX, mientras que el del lado norte permanece mudo, esperando que algún mecenas se interese por su recuperación, pues las posibilidades económicas de la fábrica del templo y de la diócesis son insuficientes.

Foto de Ana Santervás

Foto de Ana Santervás

Con el paso de los años, los órganos de la catedral de Tui, como los de las demás catedrales, se ven afectados por graves degradaciones causadas por las lechuzas, ratones y xilófagos que deterioran los tubos y el mueble. Por otra parte, la humedad es otro de los principales enemigos del “secreto”, de los fuelles y portavientos, elementos fundamentales del instrumento, requiriendo una vigilancia continua de los cambios bruscos de temperatura. La falta de organistas, provocada por la crisis musical, junto con la incuria y la crudeza del tiempo, así como los atropellos producidos por algunos seudo-organeros han producido una degradación progresiva de estos instrumentos.

La primera restauración de los órganos tudenses tuvo lugar en 1754, bajo la dirección del organero Juan Francisco de Toledo, natural de Palencia, que cobró 300 ducados por su trabajo. No parece que haya realizado una restauración perfecta, al menos en el órgano del lado de la epístola, porque en 1780 se encargó su rehabilitación al francés Lorenzo Monterroso, al que se le pagaron 8500 reales. Como el restaurador no realizó el trabajo en el plazo fijado, el 21 de agosto del mismo año, se adjudicó el arreglo a Melchor González Maldonado, vecino de Santiago de Compostela.

Todavía ha habido más restauraciones, antes del traslado de la sillería del coro al presbiterio, en abril de 1958, cuando se planteó el despiece parcial de la caja del lado de la epístola, y se retiró su entramado instrumental para la consolidación de los pilares y bóvedas inmediatas a los órganos. En julio de 1960 se proyectó la restauración de dicha caja, contando con el tallista compostelano Francisco del Río. No debió transcurrir mucho tiempo entre el arreglo de la caja de la epístola y la del evangelio, pues ambas fueron restauradas en una misma campaña. En el pliego de condiciones del proyecto de 1960 se dice que “la restauración quedará entonada y noble, utilizándose donde sea posible los fragmentos de tallas originales del antiguo coro que enlazaba con estos órganos”.

La última recuperación data de 1993, fue hecha por el restaurador Ignacio Márquez y el organero alemán, afincado en Barcelona, Gerhard Grenzig, iniciándose el 20 de octubre de 1995. Se ejecutó la reposición de las cajas de ambos órganos, pero solo se renovó la parte instrumental del órgano de la epístola. Según el beneficiado D. Camilo Paz Valverde, ilustre musicólogo, se cambiaron diversos registros y se reemplazó el teclado íntegramente. Añade D. Joaquín Estévez, el canónigo organista actual, que la restauración llevada a cabo en el mencionado órgano permite interpretar un repertorio más amplio que el primitivo, aumentando sus posibilidades interpretativas con el uso de la pedalera completa y el mayor número de registros con respeto al primitivo.

Foto de Ana Santervás

Foto de Ana Santervás

Las cajas de los órganos, asentadas sobre sendos balcones, se componen de un banco partido en dos, con una parte plana y otra avanzada y voladiza, un cuerpo de grandes proporciones y el remate. En medio de la predela inferior del mueble del evangelio se inserta la imagen del san Pedro; en la cornisa sobre el mismo se halla un medallón elíptico con el relieve de una joven sentada al órgano, acompañada de un amorcillo que toca otro instrumento. En la predela de la caja de la epístola, también destaca un medallón con otra alegoría de la música: una figura femenina tocando un arpa, bajo un dosel descorrido por dos angelotes.

Sobre el cuerpo superior a las predelas se abren huecos para la tubería, que está agrupada en siete castillos delimitados por molduras, y se insertan cinco series de trompetas colocadas en posición de artillería. A continuación se sitúa un destacado entablamento, compuesto por tramos curvos y otros en vértice, en cuyo centro un ángel despliega una filacteria. El coronamiento se compone de dos torres laterales cilíndricas con tubos en todo su perímetro, y un pedestal central que remate en dos figuras ecuestres: la de Santiago matamoros en la caja de la epístola y la de san Telmo a caballo, vestido de canónigo, en la del evangelio. La decoración ornamental se completa con sartas de frutas, festones, grutescos, mascarones de aborígenes amerindios, pintados en las lengüetas de algunos tubos, y representaciones de moros, amorcillos cantores, cabezas de querubines y harpías.

Foto de Ana Santervás

Foto de Ana Santervás

Estos órganos tuvieron su época de gloria desde el siglo XVIII hasta 1925, año en el que dejó de existir la orquesta de la catedral. Tenía que resultar indescriptible la solemnidad de una celebración litúrgica cuyas partes musicales eran interpretadas armónicamente por la orquesta y la sonoridad de los dos órganos. En efecto, su apogeo empezó a declinar ya antes de 1925, cuando el cabildo por falta de medios suprimió la orquesta catedralicia, desapareciendo con ella la capilla de música, la orquesta de chirimías, etc. En esa época era maestro de capilla Manuel Martínez Posse, “maestro de los grandes maestros de Tui”, que compuso composiciones muy populares como el “Himno a San Telmo” y el comúnmente llamado “Himno del Seminario”. Al morir este maestro en 1935, se produjo otro breve periodo de decadencia musical, que superó el organista y compositor D. Antonio Uriz Susperregui, pero sobre todo el maestro de capilla D. Servando Bugarín, quien con tesón y enorme paciencia, hacia 1945, logró crear en Tui la coral polifónica “Padre Salvado”, que tuvo actuaciones destacadas en Madrid con la Orquesta Sinfónica Nacional, y en Lisboa y Oporto con la Nacional Portuguesa.

Con la muerte de D. Servando en 1964, la polifónica “Padre Salvado” se desintegró, pero como el que siembra siempre recoge, tras ocho años de incertidumbre, D. Agustín Sobral logró agrupar a los disgregados y, con nuevos valores y gran brío, en 1972 puso en marcha la “Coral de la Santa Iglesia Catedral de Tui”. Fue en ese año, en las fiestas de San Telmo, cuando inició su andadura hasta nuestros días, cosechando numerosos éxitos.