En recuerdo de Don José

Un ejemplo para todos

El viernes santo, de madrugada, falleció el muy querido sacerdote D. José Álvarez Gil, canónigo emérito de la Santa Iglesia Catedral de Tui-Vigo, adscrito a la parroquia de O Sagrario da Catedral de Tui y capellán de la Residencia San Telmo. Había cumplido el 21 de enero 89 años.

Don José nació el 21 de enero de 1926 en la feligresía de Santa María de Oroso (A Cañiza) en el seno de una familia profundamente cristiana. Cursó los 12 años de latinidad y de estudios eclesiásticos en el Seminario Conciliar de Tui, y fue ordenado sacerdote en Vigo el 25 de junio de 1950. Primeramente recibió el encargo pastoral de las parroquias de San Xoán de Cerdeira (As Neves) y de San Cibrán de Ribarteme, el 1 de octubre de 1950. El 29 de octubre de 1953 fue nombrado párroco de Santa María de Quines (Melón). Entonces la parroquia de Quines pertenecía a la diócesis de Tui con otras 14 de la comarca del Ribeiro, que pasaron a la diócesis de Ourense por Decreto de la Nunciatura del 7 de marzo de 1955. Ese mismo año, a D. José lo nombraron párroco de San Xurxo de Ribadetea (Ponteareas) y el 7 de octubre de 1967 también le encargaron de San Salvador de Padróns; en 1970 fue elegido arcipreste de Ribadetea, formado en aquella época por nueve parroquias. El 21 de septiembre 1970 le nombraron ecónomo de Santa Teresa de Xesús de A Cañiza y encargado de San Sebastián das Achas, hasta que el 7 de diciembre de 1977 fue adscrito a la parroquia de O Sagrario de Tui y nombrado también capellán de las religiosas clarisas de Tui (las Encerradas). Por último, el 5 de enero de 2000 fue distinguido con la dignidad de canónigo de la S. I. Catedral de Tui.

D. José en primera fila, 2º por la izquierda (Tui, Doroteas, 14 marzo 2012).

D. José en primera fila, 2º por la izquierda (Tui, Doroteas, 14 marzo 2012).

Hace 15 años, D. José padeció una grave enfermedad del intestino grueso que superó con una exitosa operación quirúrgica; ahora, hace dos semanas, fue sometido a una nueva intervención pero esta vez no superó la prueba, pues el Señor de la Vida quiso tenerlo con Él el mismo día que se conmemora la muerte del Redentor de los hombres, el Viernes Santo, pocos horas antes de celebrase la representación del Encuentro delante de la catedral de Tui, en la plaza de San Fernando.

Cuando se extendió entre los parroquianos tudenses el rumor de la situación crítica de la salud de D. José, a causa de la fístula producida en el curso posoperatorio, alguien me dijo: “era el sacerdote que más confesaba en Tui”. Tan pronto como corrió la noticia de su fallecimiento, un compañero me puso un WhatsApp con estas palabras “es un ejemplo para todos nosotros”. Todo lo que se puede afirmar de su buena hombría, su cariño y su generosidad está contenido en la respuesta que dio a Eva González cuando en la entrevista publicada en el Faro de Vigo (26 julio 2000) con motivo de sus bodas de oro sacerdotales, a la pregunta de si la imagen de conciliador que reflejaba era el rasgo predominante de su vida, él respondió: “No soy ni he sido nunca polémico. No me gusta la confrontación ni la polémica. Valoro como fundamental en mi condición de sacerdote el trato amistoso y cordial, la capacidad de escucha y espera”.

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