ENTREVISTA A LA PIANISTA ANDREA GONZÁLEZ

Análisis de las tres composiciones para piano del P. Salvado

La pianista Andrea González Pérez se presentó a principios de julio último en el Archivo de la catedral de Tui para indagar qué piezas musicales se podrían interpretar en el IKFEM. Después de explicarme su currículo, conversamos sobre el obispo Salvado y sus tres composiciones para piano, cuyos originales se conservan en el Archivo. Como manifestase mucho interés en estudiarlas, le facilité las copias de las piezas con la condición de que me las devolviese y de que me concediese una entrevista para el boletín de la parroquia de San Bartolomé de Rebordanes. Aceptó gustosamente.
El viernes 20 de septiembre, previa llamada telefónica, vino a devolverme las copias y a realizar la entrevista. Comenzamos el reportaje.

Andrea en el piano de cola.

Andrea en el piano de cola.

Andrea, unas palabras de presentación.
– Nací en O Anxo (Pazos de Reis-Tui) el 8 de octubre de 1987; son mis padres José Antonio y Ramona. Aunque con mis padres y mi hermano Alberto hemos tenido algunas ausencias, como luego indicaré, sin embargo siempre conservamos el domicilio familiar en el lugar de mi nacimiento.

¿Cómo fueron tus estudios y la iniciación en la música?
– Mis primeros estudios de preescolar los hice en el colegio de la Milagrosa (frente a la catedral); a los 6 años inicié la Primaria en el Colegio nº 2 de Tui, y a los 7 fui con mi madre al Conservatorio de música para matricularme; ya tenía decidido estudiar piano, porque mi prima Sonia -la hija de Aquilino y Carmiña- cursaba piano y me gustaba ir a su casa solariega de la rúa San Telmo a escuchar las piezas que ensayaba. Pero en el Conservatorio me propusieron otros instrumentos por ser demasiado joven. A pesar de eso, con 8 años empecé oficialmente los deseados estudios de piano. En Tui hice los 4 cursos de Grado Elemental en tres años; en ese tiempo recibí las clases del profesor Carlos Enrique Pérez, con el que haría en Pontevedra los seis años de Grado Medio. Contaba diez años cuando mi familia se trasladó a Marín, donde estudié el último curso de Primaria y los cuatro de la ESO en el colegio de La Inmaculada Concepción de la aquella villa; a la vez, me matriculé en el Conservatorio de Pontevedra. En 2003 regresé con mis padres a Tui y me matriculé en primero de Bachillerato en el IES San Paio. Además, durante el curso 2003-2004 continué asistiendo a las clases de sexto curso de música (Grado Medio) en la ciudad del Teucro, a donde me llevaba mi padre tres días a la semana en el Volkswagen Passat.

José Antonio y Ramona, padres de Andrea

José Antonio y Ramona, padres de Andrea

Explica los saltos a Barcelona, a Castellón y a Milán en tus estudios de piano.
– En el último curso de Grado Medio, con 16 años, empecé a viajar a Barcelona en los días libres para recibir clases particulares de piano de la magnífica pedagoga María Jesús Crespo, concertista, a quien conocí en unas “master classes”, es decir, clases de perfeccionamiento en el Conservatorio de Pontevedra. Durante dos años continué viajando a Barcelona, y al mismo tiempo realizaba los cursos de Bachillerato y la Selectividad. Justo, los exámenes de Selectividad me coincidieron con los de Acceso al Grado Superior en el conservatorio ESMUC (Escuela Superior de Música de Cataluña), que consistían en varias pruebas teóricas y prácticas, muy exigentes. Aprobada la Selectividad, estudié el primer año de Grado Superior en el Conservatorio de Vigo (año 2005) y en verano hice un curso en Granada, donde conocí al pianista Leonel Morales, catedrático del Conservatorio Superior de Música “Salvador Seguí” de Castellón. Trasladé allí la matrícula e hice los cuatro cursos de Grado Superior. En 2010 asistí a unas clases de perfeccionamiento de piano que impartía el maestro Vincenzo Balzani, profesor del “Conservatorio Giuseppe Verdi” de Milán, en el que estoy incorporada desde entonces. Actualmente hago un Master de alto perfeccionamiento (en italiano, “Biennio specialistico in pianoforte”). Este último año hice el curso AMA (“Attività Musicale e Autoemprenditorialità”), que podría llamarse en español “gestión de espectáculo musical y emprendimiento” en la “Accademia d’Arte e Mestieri del Teatro alla Scala” ( Milán).

¿Has participado en certámenes? ¿Qué premios has conseguido? ¿Recuerdas el primero?
– En el transcurso de mis estudios de la carrera musical me he presentado a diversos concursos nacionales e internacionales de piano. El primer premio lo recibí a los 13 años. Fue en el III Concurso Regional de Piano “Real Club Náutico de Vigo” para Jóvenes Intérpretes (9 de diciembre de 2000); con la misma edad, el 7 de julio de 2001 conseguí el primer premio en el III Concurso Juvenil de Piano “Cidade do Fundâo”, concedido por la “Academia de Música e Dança do Fundâo” (Portugal); también logré el primer premio en la especialidad de Piano en el “I Concurso Musical organizado polo A.M.P.A. do Conservatorio de Pontevedra” (30 de mayo de 2003); fui galardonada en el VII Certamen Nacional de Piano Veguellina de Órbigo (León, 2005), en el “XII Concurso de Piano Mestre Josep Serrano” (Valencia, 2006), y últimamente conseguí el premio de la “Fondazione Wagneriana di Milano” (2012). Además, en el curso 2012-13 he sido becaria de la “Fundación Segundo Gil Dávila” y espero disfrutar de esa ayuda este nuevo curso para continuar los estudios.

En el salón de tu casa he visto los diplomas de esos premios y otros que no mencionas, ¿cuáles son tus objetivos para este nuevo curso?
– Primeramente acabar mi Máster, después preparar varios proyectos, como la 2ª edición del Festival IKFEM que se celebrará en la eurociudad Tui-Valença (evento que promovemos a través de la asociación “Xuventudes Musicáis de Tui” de la cual soy presidenta) y diversos programas de conciertos que se convocan en Cuba, Italia, Portugal, Santiago, etc.

Andrea con sus diplomas

Andrea con sus diplomas

¿Cómo se te ocurrió venir al Archivo de la catedral?
– A principios de julio en una entrevista sobre el Festival IKFEM para “Faro de Vigo”, que me hizo la corresponsal en Tui Eva González, le indiqué que pensaba colocar un piano, durante el festival, en la plaza de la Inmaculada, delante de la escultura del P. Salvado a fin de que pudieran tocarlo los transeúntes. (Por cierto, la idea ha tenido una magnífica acogida). Ante esta iniciativa, la corresponsal me habló de la música del obispo Salvado y me facilitó el teléfono del director del Archivo, D. Avelino Bouzón, el realizador de esta entrevista.

Hay que decir que el 20 de septiembre se realizó esta entrevista en dos etapas. La primera en el Archivo, donde escribí la presentación y lo expresado hasta aquí por la interviuvada. La segunda etapa tuvo lugar en su casa de Pazos de Reis. Allí, después de saludar a sus padres, tomé diversas fotografías mientras Andrea interpretaba una de las piezas del obispo Salvado. Le pregunté qué valoración podría hacer de las tres composiciones. Como la pianista y profesora es muy exigente consigo misma, me pidió un tiempo para estudiar las obras y no hacer un juicio superficial, si bien me habló de algunos coincidencias con los maestros románticos Franz Liszt, Schubert, del “bel canto de Bellini”, etc. Ante mi insistencia de un análisis más concreto y preciso de cada obra, me señaló que necesitaba situarlas en la época de composición. Le indiqué que entre 1850 y 1890. Como ya pasaban de la 11 de la noche, me prometió estudiarlas y darme su informe al día siguiente (sábado 21 de septiembre). Para concluir esta etapa domiciliaria de la entrevista, a modo de despedida, sus padres le pidieron que interpretase una bonita pieza al piano. Andrea nos obsequió con “La Marcha Turca”, a la que siguieron aplausos, saludos y deseos de un merecido descanso.

Interpretación de Marcha Turca

Interpretación de Marcha Turca

ANÁLISIS DE LAS OBRAS EL OBISPO SALVADO
En el Archivo de la catedral de Tui se conservan tres composiciones autógrafas para piano del P. Salvado, cuyos títulos originales cito a continuación. La primera pieza se titula: “Fantasía, variaciones y final para Piano forte. Compuestas y dedicadas a la Excelentísima Señora Condesa Lebzeltern, por Rosendo Salvado”. A continuación se ofrece el comentario de la profesora Andrea.
SALVADO 3

“El P. Salvado escribe en el primer acorde: “tremolo”. Este concepto musical, que significa sucesión rápida de muchas notas iguales (como si se tratase de un temblor), ha sido utilizado frecuentemente por otros compositores para representar en el piano el sonido de la orquesta. Por tanto, es como si un gran “tutti” orquestal abriese la composición del P. Salvado. En mi opinión, el obispo Salvado compone esta “Introducción” a modo de obertura operística; su carácter improvisado provoca el contraste del “tutti” orquestal con un expresivo tema “liederístico” central (alemán, “lied” = canción) que nace de las profundidades de una virtuosa progresión”.
“A continuación, se presenta el tema muy variado: hasta cinco veces usa los recursos técnicos-compositivos típicos del periodo romántico (arpegios, octavas, cromatismos expresivos). El tema consiste en una melodía “anacrúsica” con ritmo de danza (anacrusa: nota o grupo de notas sin acento que preceden al primer tiempo fuerte de una frase, colocado antes de la barra del compás), acompañada por un sencillo colchón armónico en la mano izquierda. Se intuye la influencia de la “maniera clásica” en cuanto a estructura cuadrada y secuencia armónica”.

La pianista interpreta una pieza del P. Salvado

La pianista interpreta una pieza del P. Salvado

“Un “adagio affettuoso” en la tonalidad de sol bemol menor precede el Final. La tonalidad menor contrasta con la de si bemol mayor, en la cual está escrita la “Fantasía y las Variaciones”, y el color triste de la tonalidad menor es corroborado por las indicaciones del P. Salvado: “sentimentale”. El Final comienza con un ritmo de marcha en la mano izquierda, que introduce el último movimiento de esta estrepitosa obra. Con la idea de melodía acompañada, la mano derecha del pianista canta un tema que irá cogiendo cada vez más vuelo hasta desembocar en un asunto que nos resulta familiar, pues es el tema “cantabile” que ya había usado en la Introducción. Los acordes finales en la tonalidad de la bemol mayor culminan la obra con acentos apoteósicos”.

La segunda obra lleva por título “Pequeño entretenimiento con aire de Marcha para piano forte. Compuesto y dedicado a la virtuosa señorita Paquita Patrelli, por Rosendo Salvado”.

[/caption]SALVADO 4

La avezada pianista hace el siguiente análisis:
“Como bien nos indica el título, el P. Salvado compone esta obra a ritmo de marcha; esto es, con un acompañamiento “ostinato” de carácter marcial. El compositor, de nuevo, utiliza el “tremolo” (esta vez indicado figurativamente con la nota re, dominante de la tonalidad de sol mayor, en la que se presenta la obra) y una escala ascendente con octavas en “stacatto”, que nos deja en suspensión para seguidamente introducir la marcha. La “música programática”, es decir, la música descriptiva que pretende evocar imágenes extra-musicales en el oído del público, se pone de moda en el periodo romántico del siglo XIX. Beethoven fue de los primeros compositores en describir el sonido de los pájaros, el rumor de un riachuelo o una tormenta en su Sinfonía nº. 6, “La Pastoral”. En la obra del P. Salvado, con un poco de imaginación, escuchamos el redoble del tambor en los diseños de octavas partidas, que aparecen en progresión ascendente. Es interesante observar cómo el compositor da una personalidad distinta a cada aparición de este motivo recurrente: la primera vez “graciosamente”, al que responde con otro motivo en “legato”; la segunda vez “elegante”, y responde “dolce”; la tercera vez “con scioltezza“; la cuarta vez “battuto”, y responde “preciso”. Así, a ritmo de marcha, continúa el resto de la obra hasta su final”.

Nos adentramos ahora en la tercera obra: “Gran Walz Fantástico, o sea un cuarto de Ora en la Tertulia. Compuesto y dedicado a la Señora Marquesa Santasilia, por Rosendo Salvado”. Andrea nos amaestra con su erudito comentario.
SALVADO 2

“El Gran Vals es una obra brillante que contiene los aspectos compositivos de una época en la que el piano era el instrumento más de moda para expresar sentimientos y, a la vez, lucir las dotes virtuosas del intérprete. El P. Salvado escribe una Introducción al Vals en compás binario; un tema marcial y majestuoso, el cual ya aparecía en el “Pequeño Entretenimiento con Aire de Marcha. Escrito a octavas en las dos manos, contrasta con “fermatas” llenas de arpegios y cromatismos, que nos conducen, casi de modo improvisado, a la danza del vals (obviamente en ritmo ternario). “Brillante” es la palabra usada por el P. Salvado para definir el vals”.
“Me llama especialmente la atención, que el compositor cuide al detalle todas sus indicaciones, no solo en esta obra sino también en las comentadas anteriormente. Las anotaciones del pedal, de las dinámicas y del “tempo” son indicadas en toda su obra. Esto me hace pensar que ha querido dejar un legado escrito para que sus composiciones fuesen interpretadas por otros pianistas y, por tanto, no han sido escritas con la única finalidad de un uso personal. Esta obra es realmente difícil de interpretar, precisa de un estudio detallado y de unas dotes técnicas muy sólidas por parte del pianista”.

Para concluir la entrevista y resumir el análisis de las piezas del ilustre tudense, la profesora Andrea hace una reflexión con denso contenido histórico, laudatorio e icónico.

Andre lee una partitura del obispo Salvado

Andre lee una partitura del obispo Salvado

“Tengamos en cuenta que la cuna del arte y de la música en el siglo XIX estaba en los países de Centroeuropa. Entonces, las diferentes expresiones artísticas, como la música, la literatura, la pintura o la fotografía, convivían con un único propósito: comunicar un sentimiento. Siguiendo los pasos de la corriente Centroeuropea, la obra musical del P. Salvado trasciende a su belleza; más allá de los límites estéticos, apoya el sentimiento e integra el patrimonio emocional, junto a las experiencias personales de su singular aventura de culturizar a los aborígenes australianos. Me gustaría concluir con una frase de un personaje prototipo de aquella época que dice así: La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía (Luis van Beethoven)”.

Por mi parte, deseo manifestar un vivo y cordial agradecimiento a la distinguida pianista, Andrea González Pérez, pues lo que en principio iba a ser una corta entrevista la hemos convertido en una extensa conversación con trasfondo académico y artístico. En efecto, ha sido más un diálogo que una entrevista: las preguntas y las respuestas surgieron con un razonamiento natural y espontáneo, exento de cualquier artificio, y eso es lo que hemos intentado reflejar en este amplio reportaje.
[caption id="attachment_995" align="aligncenter" width="450"]Andrea en el Archivo Andrea en el Archivo

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