EL MONUMENTO AL OBISPO SALVADO

D. Antonio Hernández Matías
Canónigo emérito
Prelado de Honor de Su Santidad
cura matias

Tenía yo 17 años cuando ingresé en el Seminario de Tui, en el mes de octubre de 1945. Era entonces vicerrector D. Pascual Sánchez García, nacido en la provincia de Soria, cuya familia vivía en El Rosal, y él fue quien me recibió (era mediodía) y me presentó en el comedor. Mis estudios anteriores, hasta 3º de Bachillerato, me permitieron incorporarme a 3º de Latín y Humanidades, concluido y aprobado en el mes de junio de 1946. Fue entonces cuando D. Pascual me preguntó si estaría dispuesto a pasar una parte del verano en Tui, colaborarando con la Comisión local, constituida entonces para dedicar un monumento al obispo Salvado. De ella formaba parte D. Pascual, que me propuso la tarea a que voy a referirme.

Tui. Plaza de la Inmaculada (1945).

Tui. Plaza de la Inmaculada (1945).

Según mi memoria, la iniciativa del monumento en Tui era promovida (o, al menos, apoyada con gran interés) por el Ministerio de Asuntos Exteriores, de Madrid. Estas y otras acciones del centenario de 1945 las promovieron el franciscano Juan Rodríguez de Legísima y el marista Manuel Rodríguez Rodríguez, presidente y secretario de la Comisión Permanente del Consejo Superior de Misiones. El hermano ‘biológico’ de Manuel, “el hermano Antonio”, también marista, daba clases de inglés, matemáticas e historia civil en el Seminario. Otro hermano, Santiago, “maestro de Malvas”, escribió el libro “El Padre Salvado. Un gallego civilizador de Australia”; obra patrocinado por el Consejo Superior de Misiones (Madrid, 1944).

La Comisión promotora del Monumento estaba presidida por el alcalde, y de ella formaba parte (como delegado del obispo) D. Pascual Sánchez García. Esta Comisión determinó enviar cartas de petición de colaboración a toda España, dándole rango “nacional” al homenaje al P. Salvado, con motivo del centenario de su llegada a Australia. Las cartas que yo escribía las firmaba D. Rosendo Troncoso Bugarín, parapléjico, atendido de manera altruista por una señorita, que luego se casó con él, “para atenderle mejor”. Esto a mí me sorprendió mucho y admiré sobremanera.

Colocación de la estatua del P. Salvado. Tui, Plaza de la Inmaculada (septiembre de 1949).

Colocación de la estatua del P. Salvado. Tui, Plaza de la Inmaculada (septiembre de 1949).

Escribí a máquina no sé muy bien cuántas (acaso unas 200) con el mayor pulcritud posible, sin erratas No había entonces fotocopiadoras, sino “papel carbón” para copias; pero la Comisión prefirió que escribiera una a una. Se enviaron estas cartas a los ayuntamientos y autoridades (civiles y militares) de todas las provincias, a las firmas comerciales y a las personas adineradas, cuyas direcciones me facilitaban.

Ciertamente, me ocupó gran parte del verano, y, por el trabajo me obsequiaron pagando la factura de un sastre de Tui a quien yo había encargado una sotana.

No recuerdo haber asistido a la inauguración del Monumento. Probablemente tuvo lugar cuando yo me encontraba estudiando en Salamanca o en Roma. D. Pascual Sánchez García, marchó de Tui a Lérida, cuyo obispo le ofreció una canonjía en aquella Catedral Luego me carteé alguna vez con él y hube de agradecerle la gentileza de un “donativo” que me envió generosamente. Me consta que D. Pascual falleció en Barcelona el día 19 de diciembre de 1969.

 Particular de la colocación del monumento al P. Salvado (septiembre de 1949).

Particular de la colocación del monumento al P. Salvado (septiembre de 1949).

Recientemente, a través del párroco de El Rosal, una sobrina de D. Pascual envió varias cajas de libros para la biblioteca del Seminario de Vigo. Libros de Teología, de Moral, de Historia eclesiástica, y algunos relacionados con el Derecho Mercantil, pertenecientes a un hermano de D, Pascual, abogado en Madrid.

Tuve ocasión de visitar (en Roma) la abadía benedictina de San Pablo Extramuros donde estuvo enterrado el P. Salvado, antes de trasladar sus restos a Australia. En la biblioteca del Seminario se conserva una copia de la Oración fúnebre pronunciada en sus Exequias, celebradas en “Sant’Andrea della Valle”.

Dos sacerdotes de nuestra diócesis, D. Jesús Casás Otero y D. Juan Luis Martínez Diz, estuvieron el año pasado en Australia. Y, con motivo de la JMJ de Madrid, pasó por Tui un grupo de jóvenes de la diócesis de Perth, acompañados de su obispo, que celebraron una Misa en la Catedral, presidida por D. Luis Quinteiro.

Según el Boletín Eclesiástico del Obispado de Tuy [15 de octubre de 1867 (4)], el P. Salvado (entonces obispo de Puerto Victoria) asistió en el Seminario a la ceremonia de la inauguración del curso 1867-1868, por hallarse en Tui para visitar a su familia. Así lo afirma el cronista de la velada literaria celebrada en dicho acto.

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