UN MUSEO EN TUI AL P. SALVADO

Avelino Bouzón Gallego

INTRODUCCIÓN

El padre Salvado, hijo ilustre de Tui, falleció en el convento benedictino de San Pablo Extramuros de Roma el 29 de diciembre de 1900. Para perpetuar su memoria en el centenario de su muerte se celebró una interesante exposición en el patio del Palacio de Justicia tudense y se publicaron varias monografías y artículos. En 1945 se había conmemorado el centenario de su partida para evangelizar los aborígenes australianos. En aquella ocasión se elaboró un amplio programa de actos y se erigió el sugestivo monumento de la plaza de la Inmaculada, delante de los Juzgados, en el punto céntrico del hermoso paseo de la Corredera, obra del escultor ponteareano Alfonso Quinteiro Alonso.

En el centenario de su fallecimiento, rastreando los abundantes escritos del obispo Rosendo (sobre todo los epistolares), diseminados en los más diversos archivos y en manos de particulares, se agigantó su dimensión cosmopolita; pues su dedicación audaz a culturizar a los indígenas australianos lo convierte en una figura extraordinaria de la historia de la misionología y del indigenismo.

Cercano el bicentenario de su nacimiento, es el momento de publicitar la dimensión universal y poliédrica de este personaje que lo mismo manejaba los aperos de labranza, que cortaba el pelo o peinaba a los “salvajes”, o bien daba un concierto para financiar la construcción del poblado de Nueva Nursia. El Grupo Filatélico y Numismático de Tui ha sido madrugador en la celebración del nuevo centenario al haber logrado el sello conmemorativo, concedido por la Comisión Filatélica del Estado. Con mi colaboración en esta revista deseo manifestar al presidente del Grupo Filatélico de Tui y a todos sus componentes la más expresiva felicitación por difundir la personalidad del padre Salvado y de su gran epopeya, a la vez que agradezco la oportunidad que me ofrecen de publicar este artículo.

NACIMIENTO E INFANCIA

Lucas José Rosendo Salvado y Rotea nació en el barrio tudense de “Riomolinos” el 1 de marzo de 1814. Según consta en la partida bautismal, fue cristianizado al día siguiente del nacimiento, fiesta de San Rosendo, fundador del monasterio de Celanova (Ourense). A continuación copio literalmente el asentamiento bautismal: “En el día dos del mes de marzo, año mil ochocientos catorce, yo, D. Juan Francisco Piñeiro, cura-párroco de esta santa Iglesia catedral de la ciudad de Túy, en ella solemnemente bauticé a un niño que nació en el día antecedente, a quien le puse por nombre Lucas Josef Rosendo, hijo legítimo de D. Pedro Salvado y de María Francisca Rotea. Abuelos paternos, Domingo Salvado y Tecla Pérez, éstos, con el padre del bautizado, son naturales de San Miguel de Tabagón, mixta de San Bartolomé das Eiras. Maternos, Francisco Antonio Rotea y Ana María Núñez, difuntos, ésta vecina de Túy, pero natural de San Justo y Pastor de Entienza, y aquél, con la madre del bautizado, son vecinos y naturales de la referida Túy. Fueron sus padrinos, y les advertí sus obligaciones, D. Lucas Portela y Doña Josefa Figueiroa, vecinos también de Túy, y para que conste lo firmo como cura. Tuy, fecha ut supra. Juan Francisco Piñerro”. Hay una rúbrica y una nota que dice: ”Obispo de Puerto Victoria en la Australia”. Y para que así conste, expido, firmo y sello el presente en Túy, a quince de noviembre de mil novecientos cuarenta y tres” (1).

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Gloria Adelino Domínguez. Habitación donde nació el P. Salvado.

El matrimonio formado por Pedro Bernardo Salvado y María Francisca Rotea Núñez tuvieron siete hijos: María Victoria, bautizada el 24 de abril de 1799 y casada con D. Manuel Troncoso; María Ramona Juliana del Carmen, bautizada el 9 de enero de 1801, casada con D. José Agustín Comesaña, falleció el 30 de Septiembre de 1872; Pedro Pablo Francisco, bautizado el 25 de enero de 1803, fue presbítero-capellán de la Santa Iglesia Catedral y falleció en la casa de Riomolinos el 13 de junio de 1859; Domingo Agustín del Carmen, bautizado el 20 de diciembre de 1804, sacerdote; Tomás Victorio, bautizado el 7 de marzo de 1807, falleció infante; Miguel de los Santos, bautizado el 6 de julio de 1811, monje benedictino que estuvo con su hermano en Australia entre 1869 y1879, falleció en A Guarda el 17 de abril de 1894 siendo capellán de las monjas benedictinas de aquella villa; Lucas José Rosendo, el fundador de Nueva Nursia y obispo de Puerto Victoria en Australia, como se indicó más arriba falleció en Roma a la edad de 86 años; Roque María, bautizado el 18 de agosto de 1816, debió fallecer infante (2).

Rosendo Salvado, después de realizar sus primeros estudios en el convento de San Francisco, el actual Seminario Menor de Tui, el 24 de julio de 1828 ingresó en el monasterio de San Martín Pinario (Santiago de Compostela), donde ya estaba su hermano Santos. El 26 de julio del año siguiente tomó el hábito benedictino, pero fue despojado del mismo en 1835 con la desamortización de Mendizábal, regresando a su casa de Riomolinos. Sin embargo el 11 de noviembre de 1838 sale del puerto de Vigo rumbo a Nápoles para incorporarse al monasterio benedictino de la Santísima Trinidad de Cava dei Tirreni. El 23 de febrero de 1839 recibe la ordenación sacerdotal y el día de su nacimiento y onomástico celebra la primera santa misa.

VOCACIÓN MISIONERA

En Cava acogieron también a otros monjes del clausurado monasterio de San Martín Pinario, como al catalán José Benito Serra. Este y el tudense soñaban con ser misioneros. Según el historiador benedictino García Colombás, la iniciativa partió probablemente de Serra, pero la resolución fue tomada por Rosendo Salvado (3). Los dos monjes españoles consiguieron el permiso de la Congregación de Propaganda Fide, ahora Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Habían dudado mucho en dar ese paso, pero el 26 de diciembre de 1844, reunidos ambos monjes en la celda del padre Salvado y postrados ante un devoto cuadro de Nuestra Señora del Socorro que él había llevado como recuerdo de Tui, encomendaron su proyecto a la Virgen.

Aceptados por la Congregación de Propaganda, y recibidos en audiencia por el papa Gregorio XVI el 5 de junio de 1845, los dos monjes españoles juntamente con dos italianos partieron para la gran aventura desde el puerto de Civitavecchia. El 21 de julio llegaron a Londres y ocho días después salieron para el monasterio benedictino de Downside, a unos 200 kms. al oeste de la capital, en donde se pusieron a estudiar inglés con todo empeño. El 17 de septiembre de 1854 zarpaba del puerto de Gravesand la fragata “Isabella” con la expedición misionera que el futuro obispo Brady capitaneaba rumbo a Australia, y que comprendía treinta y ocho personas en total, de las que sólo eran españoles el padre Serra y el padre Salvado. Al cabo de 113 días de penoso viaje, el 7 de enero de 1846, al anochecer, arribaron a Freemantle antepuerto de Perth.

Brady formó varios grupos de misioneros y a cada uno le asignó un campo de acción. Pronto se vio que el monje irlandés quería a sus hombres más bien para atender a los colonos blancos que para predicar la fe a los nativos de los bosques. Pero Serra y Salvado insistieron tanto que finalmente les dejó adentrarse en la selva, con unos pocos compañeros, para evangelizar a los aborígenes (4).

LA CASA NATAL

El 4 de diciembre de 1999, un señor de Perth envió un correo electrónico al Archivo de la catedral, diciendo que pensaba tomarse unas vacaciones en España y deseaba visitar Tui, porque le habían hablado de un famoso obispo católico que misionara Australia occidental, “el cual –son sus palabras- creció en Tui y su casa es una atracción turística. También me dijeron que hay una estatua de este obispo en el centro de la ciudad”.

Desde el Archivo se le envió un “e-mail” con una breve semblanza del padre Salvado y la foto del monumento, indicándole que agradeceríamos mucho que por su parte, si le fuese posible, indagase sobre la existencia de escritos personales del mencionado obispo en la abadía de Nueva Nursia y nos informase. Pocos días después escribió diciendo: “Encontré alguna información para Ud. en un libro que conseguí en una librería, en él leí lo siguiente: La casa de tres pisos, aún se mantiene en pie en memoria de su honorable hijo. Hay muchas pequeñas habitaciones, una galería y ventanas que dan a un espléndido panorama de campos ondulados, viñedos y huertas, extendiéndose por la ventilada ribera del río Miño. Muchos dormitorios. Una guardería, separada de las habitaciones más amplias en el segundo piso, reservadas para los parientes. La planta baja tenía la cocina y también algunas habitaciones donde vivían los criados. Había también un amplio comedor y un salón donde la familia se sentaba por las noches para hablar y oír música. No se sabe la antigüedad de la casa. Se supone que los chicos habrían jugado y cabalgado por las verdes laderas que bajan al río”.

Galería1

Gloria Adelino Domínguez. Balcón trasero de la casa del obispo Salvado. Vistas al río Tripes, Miño y Valença.

Esta descripción de la casa natal del obispo Rosendo Salvado la tomó de uno de sus diarios el biógrafo inglés George Russo, cuya obra publicó el Consello da Cultura Galega con motivo de la exposición del centenario de la muerte bajo el título “O señor abade do Ermo. A vida e a época do bispo Salvado”. Después de describir la casa, el autor añade: “Simplemente o feito de estar alí empapándose da beleza da paisaxe supón entender mellor o profundo sentido da tradición que poseía o padre Salvado e o seu aprecio tan intenso da música e a poesía” (5).

Efectivamente, la música formaba parte del patrimonio familiar heredado por el padre Rosendo, marcando toda su vida. Así floreció su afición a la música vocal e instrumental, pues su padre ejercía de salmista en la catedral, e incluso durante algún tiempo actuó también de sochantre provisional. Es grato imaginar a la familia Salvado reunida en torno a un piano, y también otros instrumentos, cantando canciones de la tierra o fragmentos de operas italianas y de zarzuelas españolas. Es lo que solían hacer muchas familias acomodadas para pasar agradablemente las largas veladas de invierno, afirma el padre Ros, estudioso de la faceta musical del obispo Salvado (6).

CONCLUSIÓN

El fundador de Nueva Nursia, es conocido popularmente como padre Salvado o erróneamente “fray” Rosendo, imponiéndose el tercer nombre de pila que corresponde al santo festejado el día de su nacimiento. En la actualidad, al inicio de la calle que conduce desde la Avenida de Portugal al barrio de la Sarabia un rótulo reza así: “calle del Obispo Salvado”. La fachada de la casa número 7 tiene una placa de mármol blanco, primorosamente tallada por el marmolista vigués J. Baliño, que muestra la siguiente inscripción en relieve: “El día 1º de marzo de 1814, nació en esta casa el que fue obispo de Puerto Victoria y últimamente de Aduani, y abad de nueva Nursia en la Australia Occidental, el Ilmo. y Rvdmo. Padre Fray Rosendo Salvado y Rotea. “Los hijos de Tuy” le dedican este recuerdo a su gloriosa memoria. Tui 7 de abril de 1902”.

A menos de un año de que se cumpla el bicentenario del nacimiento del obispo Salvado, algunos organizadores de la conmemoración han pensado en conseguir su casa natal (ahora que está a la venta) para dedicarla a un museo que perpetúe la memoria del personaje, como hacen otras ciudades y países con los edificios relacionados con sus hijos próceres.


(1) Cfr. Libro XVII de Bautizados de la parroquia del Sagrario de la Catedral de Tui, folio 329 vuelto. En la portada de dicho libro depositado en el Archivo Histórico Diocesano dice: “Libro de Bautizados de la Parroquia de la Sta. Iglesia Catedral de la ciudad de Tuy que principia en 10 de octubre de 1800”.

(2) Cfr. ERNESTO IGLESIAS ALMEIDA, Xenealoxía do bispo Salvado, en “O Bispo dos sen alma. Frei Rosendo Salvado (1814-1900), unha misión en Australia. Exposición no centenario da súa morte. Setembro – outubro de 2001. Pazo de Xustiza. Tui” , 61.

(3) Cfr. GARCÍA MARÍA COLOMBÁS, Recordando al padre Salvado, en “Tui. Museo y Archivo Histórico Diocesano” 9 (2001) 31.

(4) Cfr. Ibid., 33.

(5) GEORGE RUSSO, O señor abade do Ermo. A vida e a época do bispo Salvado, Santiago de Compostela 2001, 1.

(6) Cfr. ELADIO ROS, La música en Nueva Nursia, Madrid 1993,  20.

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