LA QUINTA GENERACIÓN DE LOS PARIENTES DEL P. SALVADO

Seguimos tras las huellas del P. Salvado, esta vez guiados por Ángela Alonso Troncoso (Angelita), de 86 años, soltera, que el 22 de mayo, a las 21,30 horas, me recibió en su domicilio de la calle Ordóñez.

Angelita-Sita-buena

Entrevistada en su casa con la vecina Sita

Angelita tiene vínculos de sangre con Lucas José Rosendo Salvado Rotea, el obispo que se dedicó a los aborígenes australianos conocidos entonces como “salvajes”. Pertenece a la quinta generación por línea materna, pues su abuela Hermógenes Nicolasa era hija de Juan José Bugarín Calvar, “de oficio ebanista”, y Rosa Benita Petra de los Dolores Comesaña. Los padres de Rosa Benita fueron José Agustín Comesaña Estévez y María Ramona Juliana del Carmen Salvado Rotea, hermana del obispo Salvado.

Hermógenes, nació el 19 de abril de 1862, siendo la mayor de nueve hermanos: Candelaria, nacida el 2 de febrero de 1864; Rosendo Ángel que vio la luz al año siguiente, 28 de febrero de 1865; Sara Dorotea, el 30 de marzo de 1867; Marcelino José, el 26 de abril de 1869; Herminia, el 27 de diciembre de 1870; Victoriano nació el 14 de febrero de 1873 y se licenció “en medicina y cirugía”, ejerciendo como “Director del Laboratorio municipal de Tuy”, esto es, médico del municipio; José Manuel Alejandro vino al mundo el 26 de febrero de 1875, y Elena Dolores el 8 de noviembre de 1876.

Angelita me dijo que su abuela Hermógenes era muy trabajadora. Se casó el 18 de septiembre de 1893 con Florencio Rosendo Troncoso Pérez, quien trabajó como administrador en el periódico “La Integridad”; en repetidas ocasiones me contó Daniel, el hermano de Angelita, que su abuelo salvó de ir a la cárcel al presbítero Manuel Lago González por una publicación considerada intolerable por la autoridad municipal.

Florencio Rosendo falleció con solo 41 años el 22 de marzo de 1902. Me dice Angelita que Hermógenes se encontraba rezando el rosario con sus hijos, cuando oyó un fuerte ruido, fue a la habitación de su marido y lo encontró muerto. Quizá ya estaba muy enfermo, advierte la interlocutora. Añade que su abuela tenía un negocio de comestibles con un gran almacén y vendía mucho; recuerda que abastecía a los frailes franciscanos (portugueses y españoles) y a los colegios portugueses. La mercancía llegaba a la estación de ferrocarril de Tui y después la transportaban en carros hasta el almacén; “entonces no había coches”, advierte Angelita.

Le pregunté si en su infancia oía comentarios sobre el obispo Salvado, me contesta que algo hablaban los mayores pero “los pequeños no nos interesábamos por él”.

fotomejorada

La foto que ilustra este artículo se halla en la casa de Angelita; muestra a los cuatro hijos de Hermógenes. Ella está sentada a la derecha y le siguen sus cuatro hijos que presento a continuación de derecha a izquierda:

– Ramona Troncoso Bugarín, la mayor, religiosa de las Hijas de la Caridad. Según Angelita, ocurrió la siguiente historia que parece tomada de una telenovela. Estaba todo dispuesto para que Ramana se  casase con un chico que era militar, y pocos días antes de la boda, le dijo a su madre que no se casaba, pues estaba enamorada de Dios y a Él quería entregar su vida. “Estás loca, hija”, repuso su madre.

Después se presentó el novio, y Ramona le manifestó la resolución que había comunicado a su madre. Él le preguntó: “¿No me dejarás por otro hombre?”. – “Solo quiero amar a Dios”, respondió ella.

Pasaron algunos años, eran tiempos de la guerra civil, y Ramona -ya Hija de la Caridad- se hallaba en Burgos; la superiora le encargó que visitara y socorriera a los enfermos del hospital próximo a la casa donde vivían, algunos heridos de la guerra. Allí encontró al que había sido su novio y lo atendió. Posteriormente, con muchos años, hallándose en Santiago de Compostela volvió a coincidir con su exnovio que vivía allí casado y con su familia. Dice Angelita que algunas veces le visitaba con su mujer y sus hijos, y que cuando murió Ramona numerosos militares asistieron a su entierro.

– El segundo hijo es Rosendo Francisco. Advierte Angelita que recibía frecuentes visitas de sus primos Rosendo y Servando Bugarín para preparar obras de teatro, etc. (de él hablamos en el número anterior de este boletín). Don Servando Bugarín Domínguez fue maestro de capilla y organista de la catedral, y párroco de San Bartolomé de Rebordanes entre los años 1927 y 1950.

– María, casada con su primo Evaristo Bugarín. Este fue jefe superior de policía y estuvo en Lisboa atendiendo a los españoles y colaborando con la embajada española.

– Ángela [Angelita], madre de la entrevistada, se casó con Daniel Alonso Bernárdez. De ellos trataré en otro número.

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